Por: Mauricio Botero Caicedo

‘Esa platica se perdió…’

No conozco al presidente del Banco de Desarrollo de China. De haberlo conocido, mi deficiente ‘mandarino’ no me hubiera permitido decirle lo que pretendo argumentar en esta columna: ¡Que esa ‘platica’ se perdió!

¿Y de qué ‘platica’ estamos hablando? De los 37.000 millones de dólares que el Banco de Desarrollo Chino (CDB) le ha prestado al gobierno de Venezuela. La revista británica The Economist aseguró que “probablemente Venezuela tenga la economía peor administrada del mundo… Un gran productor de petróleo incapaz de pagar sus cuentas durante un auge prolongado del precio del petróleo es una bestia rara”. El semanario aseguró que ese país, el décimo mayor exportador de petróleo del mundo, hizo una “mala gestión económica colosal” y advierte que la posibilidad de “default es alta”. ¿Y qué llevó a Venezuela a este lamentable estado? Múltiples factores, pero entre ellas cabe mencionar: —Una política insensata que les lleva a prácticamente regalar la gasolina en el país, añadido a una serie de subvenciones petroleras para comprar adhesiones en países del Caribe y Centroamérica.

—Un claro sesgo en contra del sector privado que ha desmoronado la base industrial y ha marchitado la inversión extranjera y nacional.

—Y unos controles de cambio demenciales que han llevado a una diferencia entre la tasa oficial y la del marcado paralelo a un factor de 100 veces. (Seis bolívares nuevos contra 600 bolívares), aunados a un caprichoso control de precios que ha convertido a Venezuela en el país continental con mayor nivel de desabastecimiento. La inflación, cuyos niveles alcanzan el 100 por ciento, es la más alta del planeta. El precio del petróleo, del cual depende el gobierno en el 85 por ciento de sus ingresos, tiene más posibilidades de bajar que de subir.

Un observador desprevenido podría pensar que todos los factores mencionados en el párrafo anterior son recientes y están en camino a ser solucionados. Se equivocaría el observador: no sólo estas nefastas políticas llevan lustros cocinándose, sino que con la meta de Maduro y Cabello de profundizar en el llamado ‘Socialismo del Siglo XXI’, tienden a exacerbarse. Cada día hay más controles y cada mes se agrava la escasez y la inflación. Es como si a un enfermo de cáncer del pulmón, los galenos le hubieran recetado doblar el consumo de cigarrillos.

Según reciente informe del Wall Street Journal Americas, “Muchos quedan anonadados cuando China concede grandes créditos a Venezuela, tomando en cuenta que la situación del país es cada vez más precaria”. El plan, según dicho diario, era sencillo: “A cambio de su generosidad, Venezuela enviaría a China millones de barriles de petróleo al año. Desde 2000, el banco ha otorgado decenas de miles de millones de dólares en préstamos similares a empresas energéticas y gobiernos con el fin de conseguir recursos para una economía china en expansión”. El próximo descalabro del CDB no va a ser por razones fortuitas e imprevistas: es la consecuencia de las políticas crediticias laxas e irresponsables del banco chino. Venezuela no va a generar los recursos suficientes para pagar los intereses y abonar al capital de los créditos que le ha otorgado el CDB. A los chinos no les quedará alternativa diferente de extender los plazos y condonar los intereses hasta que inexorablemente se vean obligados a castigar la cartera. “Esa platica, irremediablemente, se perdió…”.

 

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