Por: María Teresa Herrán

Escarbando

EL SERVILISMO PARECE SER AHORA, más que nunca, la enfermedad infantil del uribismo.

El diccionario lo define como una muestra de excesiva sumisión ante alguien superior a quien se adula, se sirve o se complace de manera incondicional y generalmente interesada.

¿No es acaso servilismo el del Comisionado de Paz que, convertido en un muñeco de resorte, anuncia demanda a la Corte  Suprema en un tema que nada tiene que  ver con sus funciones?

¿No es acaso doble  servilismo el de ahora cuando, ya en otra ocasión,  había reventado sin chispa al proponer la disolución de los movimientos uribistas,  porque alguien debió soplárselo al oído ?

¿No es acaso el mismo  Comisionado de Paz la muestra más evidente de cómo las cercanías al poder le queman las   alas a Ícaro? ¿Dónde está el autor del derecho a la ternura, el que conmovió antaño a los colombianos ?

¿No es acaso servilismo el del jefe de prensa de Palacio, que lee con voz  pontifical los más ilógicos comunicados, producto de los caprichos nocturnos   de su mandante?

¿No es acaso servilismo el del recién posesionado Ministro de Justicia,  jurisperito de última hora, cuando se inaugura con una tortuosa argumentación sobre la importancia de repetir las elecciones mediante un referendo?

¿No es acaso servilismo el del ídem flamante Ministro del Interior, que  olvidó muy oportunamente en  los intramuros palaciegos que se había ligado a trompetazos con su ahora jefe supremo, pero sobre todo, que se había opuesto a la tenaza paramilitar vigente en Antioquia cuando el Dr. Uribe era Gobernador y  Pedro Juan Moreno su Secretario de Gobierno?

¿No es acaso servilismo el del Ministro de Protección Social cuando hace las veces de entrevistado  “desencorbatado” y  responde a las “ingeniosas” preguntas del Señor Presidente?

¿No es el colmo del servilismo la actitud de la rosca de aduladores y zalameros, que  todo se lo aprueban porque ya no son capaces de tener pensamientos  propios?

¿No es todo lo anterior  motivo suficiente para compadecer al doctor Álvaro Uribe Vélez en su gélido Olimpo?

Gracias a quienes hicieron posible el retorno de los secuestrados.

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