Por: María Teresa Herrán

Escarbando

¿POR QUÉ EN COLOMBIA HAY  GENTE que siempre va por un lado, y otra que siempre va por otro, como si en los absolutos estuviera anclada la incapacidad de argumentar?

Que si El Espectador es uribista o antiuribista: ¿es ésta una medida válida de la calidad del periodismo investigativo o de opinión, suficiente para mantener o cancelar la suscripción a un periódico? ¿No le dan las afirmaciones generales  una exasperante contundencia a lo bueno y a lo malo, que propician la intolerancia y  el insulto, alejándonos del aquí y del  ahora?

¿Por qué no arriesgarnos a pensar por nuestra propia cuenta, en vez de dejarlo  todo a nuestras reacciones emocionales, que se limitan a incluir o excluir? ¿Por qué, para salir del  túnel, no se preguntan los antiuribistas qué de bueno tiene Uribe y, los furibistas, cuáles son los defectos de su héroe?

¿Qué se saca excluyendo al otro por la vía de los absolutos? ¿Acaso cerrar los estadios evitará la violencia? ¿No es hora de preguntarnos a qué nos lleva el radicalismo emocional, más allá de esa diarrea mental, cuyo ejemplo más patético es la percepción de la justicia?

¿Por qué las propias instancias judiciales y los medios de comunicación le dan  tanto peso a lo testimonial, cuyas afirmaciones se mueven siempre en los absolutos de “culpable” o no “culpable”? ¿No se debilita acaso la capacidad de buscar otro tipo de evidencias y no pierden todo sentido las sentencias judiciales?

Por un lado, quienes hacen justicia por su propia mano, asesinan, extorsionan,  sacan cuchillos en el camino a los estadios, libran oscuras guerras de poder, violentan a los niños, a la vida y a la muerte. Por el otro, los diarreicos insisten en  darle a todas las noticias un falso barniz de leguleyismo, exento de cualquier otro contexto. 

Y quienes deberían combatir la impunidad proponen grotescas e intrascendentes reformas,  como aumentar el período del Procurador y del Fiscal, o la edad para ser magistrados.

¿Caeremos en la trampa de creer que si  se le quita el poder al Presidente de “ternar” Contralor o magistrados, pero se le da el de “ternar”  Procurador; y si se le quita poder a la Corte Suprema, será más eficiente la justicia  en nuestro país?

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