Por: Humberto de la Calle

Escolios

SI DIALLO NAFISSATOU, LA DENUNciante de Strauss-Khan, es mentirosa redomada, ésta sería razón aceptable para archivar los cargos contra el político francés. Pero repugna la utilización del argumento de que ella ha ejercido la prostitución.

 

Es un caso de discriminación y una visión machista del incidente, en la que subyace la idea de que el cuerpo de la mujer es una mercancía que, una vez ingresada al mercado, no puede sustraerse a él. La pregunta es: ¿puede ser violada una prostituta? Claro que sí. Alegar lo contrario ofende su dignidad y emite la falsa idea de que una prostituta, por el hecho de serlo, ha perdido su libertad sexual. Recuerdo que, en mi paso por la judicatura, me tocó anular una sentencia del Tribunal del Huila. Un empleado de la Caja Agraria fue despedido porque acosó sexualmente a su vecina de oficina. El Tribunal dictaminó que el despido era injusto, simplemente porque la muchacha era volantona. ¿O que tal Mike Tyson cuando, acusado de violación, argumentó que la culpa era de su acompañante porque llevaba una minifalda provocadora?

En apariencia, tiene la razón el gobierno cuando impulsa una norma para evitar que los congresistas se declaren impedidos en el caso de reformas constitucionales. En efecto, el vacío y la impotencia pueden ser el mayor riesgo para el sistema político. Pero hay que recibir la idea cum grano salis. Porque ahora que se han puesto de moda las constituciones largas y detalladas, no es imposible que se utilicen normas constitucionales para favorecer intereses propios, o de financiadores, o para escapar al rigor de la ley.

Ahora se habla de una prohibición absoluta del tabaco con el argumento de que es nocivo. Hay mucha cantidad de totalitarismo en esa iniciativa. La idea de que el Estado tiene que hacer el bien a la fuerza y que todo el mundo está obligado a no hacerse daño, es realmente una locura. Una cosa es prohibir que se afecte a los demás. Eso es correcto. Pero si cada quien desea hacer de su capa un sayo, y decide fumar en su intimidad, ese es un derecho intangible.

En las recientes reflexiones sobre los 20 años de la Constitución, Antonio Navarro dijo dos cosas importantes: que la Constitución invalidó para siempre la lucha armada. Y que para aislar a los grupos guerrilleros, es posible en diez años convertir los cultivos ilícitos en algo marginal mediante un intensivo programa de desarrollo rural para los más pobres del campo, carne de cañón de los grupos ilegales. Lo dice el gobernador de un departamento que alberga 25% de la producción nacional de coca, algo así como 12% de la producción mundial.

Si se cae un gobernante regional, su partido debe postular una terna. Esto es lo que ha hecho Juan Lozano en cumplimiento de la ley. Extraer de aquí un caso de tráfico de influencias, simplemente por cumplir con su deber, es sacarle pelos a una calavera. Grave que ahora ya no haya política, sino litigios. Si la persona escogida no satisface a la población del Casanare, Juan responderá políticamente. Es parte de la discusión democrática. Pero no podemos seguir en el camino de ir a la justicia para resolver disputas políticas.

 

 

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