Por: Danilo Arbilla

Ese bendito embargo

Conocí y entrevisté al abogado irlandés Sean McBride (1904-1988), en Toronto, en el año 1979.

Él presidía entonces una comisión de la UNESCO encargada de buscar salidas a  un creciente desequilibrio  en el mundo de las comunicaciones y al mismo tiempo poner freno a una iniciativa para imponer una especie de censura universal impulsada por la Unión Soviética y sus satélites. Premio Nobel de la Paz (1974) y Premio Lenin de la Paz (1977) su presencia y su nombre al frente de la comisión era una garantía. También lo era, sobre todo frente a las críticas  que se  le hacían en aquellos tiempos, para  la tan respetada y respetable Amnistía Internacional (AI) de la que  McBride fue uno de sus fundadores y su presidente (1961).

Hoy ya nadie discute la autoridad y el prestigio de  AI, ni le roza, que de vez en cuando algún miembro aislado se aproveche para hacer “política partidaria“a su amparo o que a su sombra otras organizaciones traten de medrar con el tema de los derechos humanos. Ya nadie se confunde.

Días pasados Amnistía crítico al presidente Barack Obama por  su decisión de renovar las sanciones contra Cuba, señalando que eran  ineficaces y perjudiciales e iban tanto contra los derechos humanos de los ciudadanos de Estados Unidos como de los de  Cuba. Sobre su ineficacia, parecería que las explicaciones huelgan.

En materia de derechos humanos, sin dudas hay restricciones directas para unos y para otros – el acceso a una información sin limitaciones  para los estadounidenses ,por ejemplo, y a ciertos medicamentos y tecnología para los cubanos-  y otras indirectas “ derivadas“  que quizás son mucho más graves y que  hacen inexplicable que aun se mantenga el embargo.

Dice con acierto AI que “el gobierno cubano ha utilizado repetidamente  el embargo como una justificación para mantener  las restricciones a la libertad  de expresión, asociación y reunión“lo que ha conducido, según  la organización, al acoso de periodistas, disidente y militantes en pro de los derechos humanos. Tal cual lo dice AI, el castrismo en función del embargo  reprime y pero además justifica su fracaso económico – a veces Fidel tiene un lapsus y confiesa que es por el sistema socialista pero luego se corrige- y ese es  su argumento para todos sus males. Y es también el de sus testaferros  y defensores  por el mundo.  Pero no solo es de estos, es  el argumento de presidentes, progresistas o políticamente correctos o “que no se animan“, es el de candidatos y candidatas presidenciales, es el punto central de declaraciones de condena de organizaciones regionales y extra regionales y mundiales y  es el freno y el contraargumento o moneda de cambio para frenar la condena a Cuba por su reiteradas violaciones a los Derechos Humanos.

Todos saben que Cuba puede comerciar con el resto del mundo, que no tiene ningún tipo de limitación con ningún otro país, que de otras áreas recibe un tratamiento y ayudas especiales  que no reciben otros pequeños países del continente y extra continentales.  Además no se  explica por qué culpa  de sus problemas  y quieren negociar y tener relaciones comerciales con un país cuyo sistema económico repudia, rechaza y condena. Tampoco es cierto que  Cuba no tenga relaciones comerciales con EEUU; por el contrario su  intercambio comercial es mucho mayor que el que EEUU mantienen con más de un país de América, y eso sin contar las remesas. 

Son hechos que no admiten discusión. Y en efecto ni lo discuten. Ni pierden tiempo en ello; para qué; la causa de todo es el embargo. Ese bendito embargo, como seguramente dirá Fidel.

 

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