Por: Columnista invitado

España: De nuevo toro

Hace años, Menotti afirmó que “España tiene que decidir si es toro o torero”. En 2008 eligió torero.

Aragonés, entrenador en la Eurocopa de ese año, hizo titular a Iniesta, quien junto a Xavi formó una de las mejores parejas de mediocentros que el fútbol haya conocido. De la mano de los dos pequeños genios, España hizo historia. Fue campeón mundial y bicampeón de Europa. Un sueño con despertar amargo gracias a los dos goles chilenos en el Maracaná.

Es fácil caerle al caído. Pero escrito está en mi libro Números redondos: “Hay un sentimiento de seguridad en el recambio con nombres como Silva, Cesc, Mata o incluso Thiago. (…) Pero ha de llegar el momento en que España reconozca que lo que sucedió fue una combinación cósmica que permitió que dos jugadores únicos, cuya capacidad individual era en sí misma cercana a la perfección, coincidieran en tiempo y lugar, complementándose a la perfección”.

Lo que se vio en Brasil 2014 fue la culminación de un fracaso que venía cocinándose desde los recientes tropiezos del Barça en Europa y de la selección olímpica española en los Juegos Olímpicos de 2012. Sentar a Xavi en el decisivo partido contra Chile fue, además, abdicar el fútbol lírico y torero.
Cuantitativamente, según muestra la gráfica, España 2014 no fue muy diferente de la versión de 2010. Manejó el balón, realizó más pases y acertó casi lo mismo.

 

 

@golyfutbol

 

 

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