Por: Adolfo Meisel Roca

Esperando a Transcaribe

La larga espera de los cartageneros para que comience a funcionar el sistema de transporte masivo Transcaribe parece no tener fin.

Desde que se firmaron los acuerdos iniciales han pasado ya cuatro alcaldes. En el Plan de Desarrollo que el actual alcalde presentó a consideración del Concejo Distrital no hay ni un diagnóstico de la situación de Transcaribe, ni un resumen de las obras y recursos que se requieren y, mucho menos, un cronograma para su puesta en marcha. Parecería que o bien el tema no es prioritario, o que se le quiere quitar visibilidad. Pero si de esto último se trata, miles de cartageneros sufrimos diariamente los problemas de movilidad que generan las obras de Transcaribe y vemos cómo este elefante blanco sigue llevándose todos los años los recursos de la ciudad.

Con Transcaribe pasa como con Godot: nadie sabe cuándo llegará. La célebre obra de teatro del absurdo de Samuel Beckett, Esperando a Godot, subtitulada en inglés Una tragicomedia en dos actos, parecería ser una manera adecuada para recrear la espera por Transcaribe. En la obra de Beckett, dos personajes, Vladimir y Estragón, esperan a Godot. No sucede nada, sólo diálogo, desespero, espera, y Godot no llega. El viacrucis del sistema de transporte cartagenero ha tenido episodios tragicómicos desde el comienzo, cuando se adjudicaron los diseños.

Cartagena se embarcó en Transcaribe sin mucha claridad sobre su viabilidad financiera. Un conocido economista de la región le señaló al alcalde de la época las dificultades económicas que podría tener ese proyecto si se embarcaban en él sin la debida precisión. Su respuesta fue que eso era lo que quería el Gobierno Nacional y que si más adelante los recursos de la ciudad no alcanzaban, el Gobierno Nacional se tendría que meter la mano al bolsillo. De acuerdo a la prensa cartagenera, el nuevo ministro de Transporte se comprometió a presentar un Conpes de Transcaribe. Es decir que el Gobierno Nacional terminará por meterse la mano en el bolsillo, como lo previó ese curtido alcalde.

En la página web de Transcaribe se informa que el sistema debe empezar a operar en el segundo semestre de este año. El sentido común nos lleva a pensar que ni Godot, ni Transcaribe llegarán este año. Ni siquiera el año entrante. Sería un enorme fracaso para la ciudad que este sistema no logre estar en el 2015, cuando termine esta administración y se cumplan 200 años del sitio de Morillo, que dejó a Cartagena arruinada. Este es uno de los principales retos del actual alcalde, así no lo haya priorizado en su Plan de Desarrollo.

¿Qué falta por hacer en Transcaribe? Están pendientes las obras del tramo 5A, desde la loma de Bazurto hasta el Pie de la Popa. También hay que terminar unos detalles en el tramo 5B, desde el Pie de la Popa hasta la India Catalina. Así mismo, está por construirse el patio del Portal, donde se guardarán los buses y estarán las oficinas. Pero sobre todo falta adelantar la chatarrización de los buses viejos y adjudicar la operación y el recaudo. Todo esto toma tiempo.

El próximo 3 de enero de 2013 se cumplen 60 años de la inauguración en el Teatro Babilonia de París de la obra Esperando a Godot. Sería muy oportuno presentarla en el Teatro Adolfo Mejía, por aquello de que la realidad imita al arte.

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