Por: Daniel Pacheco

Esquirlas de las consultas y las parlamentarias 2018

Si lo del domingo fue una foto sobre lo que puede pasar en la primera vuelta presidencial del próximo 27 de mayo, esa foto, hoy, pone en segunda vuelta a Iván Duque y a Gustavo Petro. Esta será, entonces, la imagen con la que arrancan en forma las campañas a la Presidencia.

Lo de Duque es un fenómeno doble. Con 41 años y una trayectoria política de senador de un periodo, en la primera vez que se hace contar saca más de cuatro millones de votos, más de lo que consiguió Óscar Iván en primera vuelta. Y es doble, por el endoso de Álvaro Uribe, el talento del candidato que sabe copiar al expresidente, por un lado, y el del mérito propio, el del candidato que sabe cantar vallenato y parecer moderado, por el otro. Iván por poco duplica la votación del Centro Democrático, de dos millones y medio de votos. Pero Duque cierra filas alrededor de su coalición del No, y hace ver más solitario que nunca a Vargas Lleras a pesar de sus 16 senadores, y de todos los cálculos de frankensteins de manzanilla imaginables. Pero aún nos falta saber quién es Iván Duque realmente, cuáles son sus ambiciones, quién está detrás de esta doble personalidad.

Gustavo Petro es el otro fenómeno. Solo, contra todos, incluso los que no sabían que estaban contra él, logra sacar sin partido, y con una competencia que él mismo calificó de “marginal”, alrededor de dos tercios de los votos que sacó Duque, 2’800.000 votos. Petro además mete un pie en el Senado, con cuatro improbables curules de su lista de Decentes, en donde podría terminar él de senador si pierde en segunda vuelta y decide aceptar la curul que le otorga la reforma de equilibrio de poderes.

Pero su forma de cobrar la victoria declarando fraude, su política de confrontación incluso con Carlos Caicedo, hay más aire de este lado para pensar en la posibilidad de audaces movidas de Fajardo y De la Calle para recuperar el centro. Claro, hasta que uno recuerda que Fajardo y De la Calle no han mostrado ninguna audacia hasta ahora.

Sobre los resultados en el Congreso, Cambio Radical, el gran ganador, no logra parecerlo. Hay poco brillo y mucha oscuridad en su bancada del Congreso. Dice más el nuevo podio en el Senado. Habla de la dependencia de los partidos de grandes figuras, y de un triunfo del voto de opinión.

Los tres más votados batieron el récord de Vargas del 2006, hasta el domingo el más votado de la historia. Uribe no logra el millón de votos, y al mismo tiempo tampoco logra destetar al Centro Democrático, que sin él sería marginal. Deja, sin embargo, una marca histórica que seguramente será borrada por el crecimiento poblacional, antes que por la irrupción de una figura política equivalente. Antanas Mockus vuelve a reiterar el poder de lo simbólico. Pero me temo que no está en forma para mostrar a su más de medio millón de votantes, la gran sorpresa en el Senado, que aún le quedan fuerzas para ser una voz constante y apta para representar ese gesto de confianza. Jorge Robledo logra por primera vez superar el umbral de los 200.000 votos y de paso romper también el récord de 224.000 votos de Vargas Lleras del 2006, pero parece condenarse a la vida parlamentaria.

Y las Farc, olvídense de sus 52.000 votos al Senado. Esta fue la primera elección en años en la que ningún candidato fue asesinado y bajó la abstención. Si no paz, al menos hay más democracia.

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