Por: Hernán Peláez Restrepo

Está bien

Está bien y es normal por estas fechas que los más encopetados directores técnicos en el mundo armen y constituyan verdaderas empresas para su trabajo.

Carlos Queiroz no es la excepción. Y la vieja aseveración “cada torero llega con su cuadrilla” se cumple a rajatabla.

Tendrá asesores de toda clase, para los trabajos tácticos, la preparación físico-atlética, entrenador de arqueros, analista de videos y cuerpo médico. Hasta gerente y comunicador. En fin, si en un momento más de uno puso el grito en el cielo por el grupo que rodeaba a José Pékerman, hoy ya se entiende el modus operandi de los responsables de una selección.

Supongo que Arturo Reyes, por ejemplo, no se preocupará del rendimiento de la cantidad de jugadores élite, quienes figuran en el exterior. Su labor debe estar orientada a recomendar a quienes en categorías juveniles pueden ser interesantes en alguna circunstancia para la selección mayor. Además su trabajo con la sub-20 lo avala en el tema.

La nota crédito al trabajo de Carlos Queiroz ya está extendida. Es cuestión de ver los primeros trabajos en los dos juegos amistosos de marzo, en Japón y Corea, para empezar a saber para dónde va y cómo.

Si en el pasado para Pékerman resultó un lastre nunca explicado el tema de Pascual Lezcano, confío en que no estén detrás de la selección representantes como Norman Capuozzo, un venezolano muy allegado a los altos círculos gubernamentales de Maduro, quien construyó una fortuna, la cual le permite adquirir jugadores de categorías juveniles. No es Jorge Méndez, ni parecido. Es un oportunista con ambiciones nada más.

Espero que los analistas de video realmente sirvan con sus apreciaciones y consejos. No como ocurrió con Once Caldas, eliminado por el modesto Santaní. ¿Nadie les explicó a los jugadores la importancia que dan los jugadores paraguayos al juego aéreo? Desde Ángel Chávez, un guaraní de Boca, de Cali y Pereira, pasando por mundialistas como Catalino Rivarola y Celso Ayala, hasta Paulo da Silva, en Asunción siempre priorizaron el sistema defensivo para resultar impenetrable por los cielos.

A Carlos Queiroz, por edad, veteranía y hoja de presentación, es necesario irlo mirando de a poco.

Ya a Queiroz, como pasó con Pékerman, se le pedirán juegos amistosos. Claro que la meta está fijada: llegar al Mundial de Catar, a sabiendas de la necesidad de celebrar que tiene el aficionado genuino del fútbol. Hasta hoy el nombramiento de su grupo está bien. Él los conoce y por algo los contrató. A no ser que la Federación haga contratos individuales o todo salga del bolsillo de Carlos Queiroz, porque eso fue lo que entendí.

 

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