Por: Patricia Lara Salive

Esta crisis, si el periodista Gabo viviera…

Si esta crisis con Venezuela se hubiera presentado cuando Gabo, en secreto, me soplaba lo que debía hacer como directora de la revista Cambio16 Colombia, luego Cambio a secas, me habría hecho enviar a la frontera del lado venezolano, quizás al periodista Armando Neira, y del colombiano a Nelson Fredy Padilla; y ahí donde el presidente Maduro dice que están los paramilitares me habría hecho trasladar a María Cristina Caballero; y donde el expresidente Uribe dice que están los guerrilleros habría ido Alejandra de Vengoechea; y a Andrés Grillo lo habría puesto a realizar los perfiles de los deportados y de los miembros de la Guardia Nacional que operan en la frontera; y a mí, apoyada por Eligio García, mi consejero y su hermano menor, y ayudada por Chucho Ortiz, me habría hecho entrevistar a las cancilleres, a los embajadores de la OEA y al secretario de Unasur; y seguro él, en persona, habría interrogado a los presidentes Santos y Maduro; y después él, en persona también, desde México, o La Habana, o París, hubiera editado nuestros textos, los hubiera puesto patas arriba y los hubiera acercado a la poesía, pero, además, se hubiera quejado de que en este país no hay editores, ¡carajo!
 
Y así, todo el equipo, guiado por García Márquez, habría reconstruido, con esos pedazos de la verdad de cada cual, la VERDAD de lo que pasa en la frontera entre Colombia y Venezuela.
 
Entonces la crisis habría podido empezar a resolverse. Porque ahora, como están las cosas, y ante la ausencia del GRAN REPORTAJE, parece imposible su resolución ya que, como Gabo decía, en las guerras, la primera sacrificada es la verdad. Y eso es lo que mi corazón me dice que puede estar pasando ahora: que se ha disparado metralla con el fuego cruzado de las verdades de todos, pero que no ha habido un maestro del reportaje, como él, quien además era un apóstol de la unidad de América Latina, que sintetice y retrate los 360 grados de esa conflictiva realidad de la frontera y de los corazones y los hígados de los poderosos que mueven sus hilos tras bambalinas.
 
¡Qué falta nos hace, Gabo, el periodista!
 
Y, ahora, hablemos de cosas bellas:
El compositor barranquillero Eduardo Cabas y su hijo, el cantante Andrés Cabas, unirán sus canciones y sus voces para ofrecer un espléndido concierto a beneficio de la Fundación para el niño sordo (ICAL), donde Juan Cabas, el menor de los hijos, quien a los dos años quedó sordo por una meningitis bacteriana, salió adelante y hoy sobresale como pintor en Estados Unidos.
“Vamos a hacer duetos en el piano y guitarra, con temas con colores de blues. Pero además voy a hacer un homenaje a los padres de los niños sordos, porque gracias a ellos, con su esfuerzo y sacrificio, los hijos salen adelante,” dijo Andrés.
Y Eduardo, el maestro, afirmó: “Esto lo hacemos para que nunca estos niños con discapacidad auditiva sean empleados por caridad sino por calidad; por eso vamos a cantar por ellos al oído”.
Sí, para que esos niños alcancen ese sueño, los invito a que asistamos mañana sábado, a las 7 p.m., al Teatro Julio Mario Santo Domingo.
Así también sonreirá nuestros corazones.
 
Y otra belleza:
 ¡Gracias querido Gimnasio Moderno por ese festival de poesía, “Las Líneas de su Mano”,  en el que participaron poetas de América, España y Europa, y en cuya apertura actuó la cantante Marta Gómez, bogotana ganadora del Premio Grammy, quien con su interpretación de García Lorca —con tanta belleza— nos puso a llorar.

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