Por: Catalina Uribe

Estadística y encuestas electorales

Hace unos años una prestigiosa revista científica aceptó un artículo de Daryl Bem, profesor emérito de psicología de la Universidad de Cornell, en el que argumentaba tener evidencia de que existe la percepción extrasensorial. El artículo, que utilizaba una metodología tradicional y ampliamente aceptada, causó mucha curiosidad y algo de indignación en un grupo de psicólogos que de por sí llevaban un tiempo cuestionando ciertos usos de la estadística en experimentos sobre el comportamiento humano. Para ellos, como lo reportó la revista del New York Times, este artículo era la prueba máxima de cómo la subjetividad, ese supuesto enemigo de la ciencia, se había colado en la estadística.

Los psicólogos inconformes consideraron necesario repensar el concepto de significancia estadística, más conocido como el valor P. Este valor, según el rango, establece si la correlación entre las variables en cuestión es relevante, y qué tanto. El problema que vieron es que el valor podía mostrar significancia en experimentos ridículos. El artículo del Times reportó cómo estos psicólogos, queriendo analizar de qué forma la ciencia puede ser manipulada, hicieron un estudio en el que preguntaban a un grupo de personas su edad y en seguida les ponían la canción de los Beatles When I’m Sixty-Four. Usando una metodología tradicional lograron concluir que después de oír la canción de los Beatles los participantes eran un año y medio más jóvenes.

Ya empezaron a publicarse resultados de las encuestas para las presidenciales del 2018 que, usando metodologías adecuadas y con una significancia estadística confiable, establecen las preferencias de la población por un candidato u otro. Pero el hecho de que unos resultados sean estadísticamente significativos no quiere decir que, sólo por eso, sean certeros y, mucho menos, que puedan predecir resultados. La significancia estadística es una herramienta útil pero frágil. La conclusión no es llegar a una desconfianza total en las encuestas, ni mucho menos en la ciencia estadística. Pero como ciudadanos debemos estar conscientes de que la estadística es un criterio más dentro del complejo holístico de los asuntos humanos. Y más aún, que la ciencia humana quizá es demasiado humana.

 

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