Por: Jorge Tovar
Gol y fútbol

Estadísticamente, dopados

La tecnología ha permitido el acceso a datos que antes ni se soñaba. Entre los múltiples disponibles, en Rusia 2018 se puede acceder al número de kilómetros que recorre cada jugador. El fútbol no es atletismo, pero vale la pena analizar estos datos para ver si importa la distancia que se recorre en un partido.

Hace unos días, por ejemplo, encontraba que uno de los múltiples problemas con los que se encuentra Messi en Rusia 2018 es que no corre como los demás. Corre con balón al nivel de sus compañeros y rivales, pero sin balón corre significativamente menos. En otras palabras, si recibe el balón juega, si no lo tiene, no lo busca. Quizás deba adaptar su juego para influir en el decisivo partido ante Nigeria.

Como es natural, hay equipos que corren más y otros menos. Sabemos, por ejemplo, que los rusos, acusados de dopaje con la aquiescencia de FIFA, según el Daily Mail inglés, son efectivamente quienes más corren. En el primer partido cada jugador ruso corrió, en promedio, 11,44 km. En el segundo partido, 11,18 km. En el Mundial, jugados dos partidos por equipo, solo los jugadores serbios en su derrota frente a Suiza corrieron más de 11 km, en promedio: cubrieron 11,03 km.

Considerando que el promedio de distancia cubierta en la primera jornada fue de 10,04 km, y en la segunda 10,12 km, correr 11 kilómetros es un gran logró. Especialmente si no se doparon. El equipo que menos corrió en la primera fecha del Mundial fue Marruecos, con 9,56 km. Luego Panamá (9,59), Irán (9,67) y Argentina (9,69). En la segunda jornada el menos atlético fue Panamá, único equipo que en el Mundial ha corrido menos de 9 km., apenas 8,55 km. Luego México (9,31), Inglaterra (9,35) y Corea del Sur (9,46).

Diría uno que México le ganó trotando a Corea del Sur y que Inglaterra hizo lo propio con Panamá. Es ahí donde se empieza a revelar una interesante particularidad que se confirma en la gráfica. Los equipos se adaptan unos a otros. No es común que, en un partido, un equipo corra mucho y el otro muy poco. En el fútbol, aparentemente, al menos a partir de los datos del Mundial, si un equipo corre poco, el otro también corre poco. Si un equipo corre mucho, el otro también. En otras palabras hay una relación directa entre el número de kilómetros que recorre un equipo y los kilómetros que cubre el equipo rival. Es decir, una correlación positiva y estadísticamente significativa.

El resultado, al menos para mí, es llamativo. Cómo se observa en la gráfica, no necesariamente por correr más se gana el partido (ni por correr menos se pierde). Hay un interesante proceso de adaptabilidad mutua.

Los rusos, eso sí, están raros. La distancia que recorren está sistemáticamente más de dos desviaciones estándar por encima de la media. En otras palabras, estadísticamente están dopados. Biológica o químicamente no sabría.

 

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