Por: Columnista invitado

¿Están las Farc destruyendo el proceso de paz?

¡Las Farc están destruyendo el proceso de paz! Yo sé que esta es una afirmación dramática, tanto más si se tiene en cuenta que he sido uno de los comentaristas más optimistas sobre las negociaciones, no solamente desde sus inicios, sino incluso antes de que comenzaran. Pero algo aquí anda mal y creo saber qué es.

El asesinato de soldados descansando, con la emboscada de las Farc en Cauca, no solo fue un acto insensato. Fue autodestructivo en tanto produjo la inmediata retractación de uno de los pasos más positivos del presidente Juan Manuel Santos: el cese de los bombardeos aéreos.

Acepto que en una situación en la que el cese del fuego es unilateral, las posibilidades de que se sigan presentando enfrentamientos están dadas. Pero, ¿que esperaban conseguir las Farc con este acto? Algunos dicen que están jugando con los colombianos y su gobierno; que están aferrados a sus viejos trucos y están apostando a tomarse un tiempo para reconstruir su poder. No lo creo. No lo he creído en ningún momento de este proceso y no lo creo ahora.

Creo, sí, que están jugando a tener más tiempo —el tiempo necesario para poder conformar sus estructuras antes de firmar el acuerdo de paz—. Es entendible que quieran tener a su gente y su partido apropiadamente preparados para relacionarse con los colombianos en el nivel político. El problema es que esto toma el tiempo que no tienen, y mientras tanto la gente está leyendo todo esto como los “mismos viejos trucos de las Farc”.

Estas lecturas erróneas no es que no tengan algo de fundamento. Después de todo, como un buen amigo me lo decía recientemente, las Farc han entrado antes en la política gestual —como puede ser el cese unilateral mismo—, pero en la práctica no han acordado nada nuevo en la agenda desde antes de las elecciones del año pasado.

Me pregunto si las Farc realmente entienden el riesgo que están corriendo haciéndole daño al proceso de paz. En mi opinión, no deberían sorprenderse si una mañana, luego de otro rompimiento de su cese unilateral, el proceso se ha ido con el humo. En pocas palabras, las Farc están comportándose como si la paz estuviera en el bolso, y con toda seguridad no lo está. Sin embargo, está al alcance de la mano si nadie echa a la basura la preciosa oportunidad y el acumulado de buenas intenciones que existen en este momento.

Por primera vez, la mayoría de los colombianos cree que la paz es posible. Pero eso cambiaría con seguridad si las Farc no se mueven en la dirección correcta. No hay tan buenas intenciones ni tanta paciencia para ir dando vueltas y el espacio para hacerlo ya se ha ido estrechando bastante.

Es hora de fijar un plazo y aferrarse a él, y esperamos que los facilitadores noruegos puedan ayudar a que las Farc vean el sentido de hacerlo. Porque si no, quedará en Santos la responsabilidad de poner ese plazo y creo que todos estamos de acuerdo en que es mucho mejor que el ímpetu provenga de los árbitros neutrales que de una de las partes en confrontación.

En resumen, hay razones perfectamente entendibles para pretender que haya más tiempo, pero ninguna vale lo suficiente como para poner en riesgo todo el proceso de paz. Las Farc pueden querer más tiempo, pero francamente el tiempo está por agotarse.

 

*Exmilitante del Ejército Revolucionario irlandés (IRA).

 

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