¿Estará Vargas Lleras en la consulta de la centroderecha?

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La pregunta sirve para analizar retos de la posible coalición electoral.

Algunos creen que Germán Vargas Lleras es un cadáver político, pero no es difícil prever que será al menos precandidato presidencial en campaña en 2022. En cuál escenario lo será dependerá de la evolución de la política en 2021.

Si las coaliciones son un imperativo para competir en 2022, ¿en cuál estará Cambio Radical? La de centroizquierda no es una opción para Vargas Lleras, y en la de centroderecha no parece que estén haciendo cuentas con él. Sin embargo, ignorar al exvicepresidente es solo postergar la cuestión.

Ciertamente, Vargas tendrá que tramitar la aspiración de Álex Char, si no se resuelve sola cuando escalen nacionalmente las denuncias de La Silla Vacía sobre las prácticas político-administrativas del clan Char.

Si en lo único en lo que son comparables Vargas Lleras y Char es en la asociación con malas prácticas políticas, sería sorprendente que el candidato de Cambio Radical no fuera su líder natural. Álex Char podría recoger firmas, pero igual terminaría en el tema de la coalición y la consulta.

Dada la estatura que ha alcanzado Vargas Lleras, que a muchos les daría para retirarse orgullosos, probablemente no se lance sin el escenario adecuado, pues no aguanta otra derrota indigna. Y, aparentemente, no tiene sino dos escenarios dignos improbables.

Uno, la olvidada “reunificación del gran Partido Liberal”, esto es, del Partido Liberal, Cambio Radical y el Partido de la U. Si eso fuera posible como un “partido de matices”, sería una buena noticia para la democracia colombiana y Vargas Lleras tendría gran chance de ser el candidato.

Se dice que el expresidente Gaviria conduce al Partido Liberal pensando en las posibilidades de su hijo Simón en el siguiente gobierno, pero es obvio que una “reunificación” le aumentaría las opciones de largo plazo. En un país con mayor visión y madurez de su clase política este escenario no sería tan improbable.

Dos, que cuaje una coalición de centroderecha ordenada en lo programático y en lo político, y participe Vargas Lleras en su consulta interpartidista. Esa empresa no es fácil. En lo programático, hay matices fuertes sobre el acuerdo con las Farc y en torno a la política económica y social.

Si la centroderecha no hace diferencia entre política ideológica (lo que se cree) y política programática (lo que se puede hacer manteniendo lo que se cree), incluso la coalición electoral será difícil. No es posible, por ejemplo, que Cambio Radical y el Partido de la U hagan campaña contra el acuerdo de La Habana.

En lo político, una feria de candidatos en la consulta interpartidista podría ser contraproducente. Si el gancho para armar la coalición es “pondremos su foto en el tarjetón”, habrá un problema. Se necesita una mínima institucionalidad suprapartidista acordada para organizar la coalición.

Naturalmente, el liderazgo del presidente Duque y del nuevo mininterior, Daniel Palacios, con la coalición parlamentaria de gobierno incidirá en cuál será la sucesión de 2022. Que Vargas Lleras esté en el gobierno y en la independencia crítica es un anticipo de lo que se puede acentuar con el sol a las espaldas.

Felices fiestas para los amables lectores.

@DanielMeraV

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