Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

“Este programa es familiar”

Con esta contradictoria frase, muchos de los noticieros de nuestra TV inician sus emisiones de la mañana , el mediodía y la noche . Y agregan: “puede contener escenas de sexo y violencia”, recomendando así que los menores de edad los vean en compañía de sus padres o de personas adultas.

Por favor, señores de la Autoridad Nacional de Televisión, organismo regente de las transmisiones por la pantalla chica de nuestro país, ¿ustedes creen que nuestros telenoticieros son espacios aptos para todo público?

Lo que allí se ve permanentemente son robos, crímenes, violaciones, corrupción, politiquería. Mejor dicho, lo malo y lo podrido de una sociedad descompuesta aparece allí en los titulares. Toda la miseria humana es con lo que arrancan esos espacios periodísticos.

Que están en todo su derecho de informar y que no se puede tapar el sol con las manos, de acuerdo. Y claro, no faltan los sensacionalismos, que uno los entiende —mas no los comparte— como anzuelo para ganar el esquivo rating. Pero, insisto, decir que son programas familiares, como para aumentar la audiencia, es un verdadero exabrupto.

¿Cómo va a ser familiar un espacio en el que aparecen escenas de personas mutiladas, pervertidos sexuales, robos callejeros, señorones que terminan encanados y gobernantes mentirosos?

Recuerdo a un director de noticias, ya fallecido, que vociferaba en la redacción de un telenoticiero, cual vampiro poseso por demonio, “quiero sangreeeee”, y si no la había, mandaba a sus reporteros a las morgues para que hicieran sus truculentas notas, porque ello daba audiencia, y a mayor cantidad de televidentes, mayor pauta, y a mayor pauta, más dinero para los bolsillos de sus jefes.

Esto no puede seguir sucediendo. Está bien que “abran” sus emisiones con lo que les dé la gana, pero no diciendo que se trata de un programa que puede ser visto por toda la familia, recomendándose que los menores de edad lo “disfruten” en compañía de personas adultas.

Eso es puro cuento, y la ANTV no puede prestarse más para ese jueguito, porque está siendo cómplice de un engaño que en nada contribuye a la formación de nuestros futuros ciudadanos.

 

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