¿Cómo hacer para que el mandato anticorrupción no quede en el aire?

hace 3 horas
Por: Iván Mejía Álvarez

Esto pinta bien

El funcionamiento defensivo de la primera etapa fue muy bueno. Un equipo breve, recogido en su ultimo cuarto de campo, con dos líneas de cuatro, que le cerró los espacios a Holanda y aguantó la posesión y circulación de bola del equipo de Van Gaal, limitándolo a un único remate en el palo de Van der Vart.

Todos, incluidos James y Cuadrado, tan poco afectos a la táctica, retrocedieron para rearmar la figura y cumplieron, en una muestra de solidaridad defensiva que hacía rato no se le veía al equipo nacional.

El funcionamiento ofensivo de la segunda etapa fue pobre. El rival jugó con diez hombres tras la expulsión de Lens y los cambios obligados convirtieron a Holanda en un equipo de montón, sin jugadores de renombre y lejano del equipo que hizo gran campaña en la Eliminatoria. A ese equipo debió ganársele, crearle más situaciones de gol, atacarlo mejor y sin embargo el seleccionado nacional careció de chispa, fantasía y talento. Fue plano y tan solo la irrupción vertiginosa de Ibarbo le devolvió por pasajes a la selección la electricidad atacante. El volumen de llegadas ofensivas en el segundo tiempo, cuando Holanda se metió atrás, dejó mucho que desear.

El balance es bueno y la sensación general tras los dos compromisos es que el equipo tiene buen nivel mundialista y que con algunos ligeros retoques ya está la nómina que irá a Brasil. La llegada de Ibarbo con paso firme le abre expectativas y alternativas al técnico. Lo mismo puede decirse de Arias, que le arregló el problema de lateral derecho suplente y por ahí de paso también el suplente de Armero, el mismo Zúñiga.

Un movimiento muy interesante fue pasar a Zapata a jugar por la izquierda, con lo que se le cubre mejor la espalda a Armero cuando agarra la mochila y se va al ataque dejando tremendo hueco en la defensa. Con Zapata a su lado el equipo gana presencia defensiva y seguridad, la que no tiene con Amaranto y Yepes.

Se sabía que Macnelly perdería nivel con su viaje a Arabia. Su puesto está en veremos, pues otros seis meses lejos del fútbol de alta competición pueden costarle el tiquete. Salvo dos acciones individuales no dejó noticias positivas de su presencia en el campo cuando el equipo requería de su conducción. Colombia necesitaba brillo y talento, acompañar a James por el medio, y no encontró eco en el trabajo de Torres.

Ahora a esperar el sorteo para determinar cuáles serán los rivales oficiales en Brasil y contra quiénes hay que prepararse para llegar en buena forma al Mundial. Qué buen cambio. Antes éramos sparrings y ahora protagonistas…

 

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