Estoy mamado...

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Seguimos, después de estar 45 días encerrados en nuestras casas, cumpliendo rigurosamente las normas que se han expedido por cuenta del COVID-19. Todos hemos sido detenidos preventivamente sin haber cometido ningún delito. Nuestra vida cambió radicalmente, y para mal.

Sin embargo, los mayores de 60 años quedamos al vaivén de lo que decide el presidente. Cuando llegamos a la plenitud de nuestra madurez, y sabemos claramente qué hacer o qué no hacer, el Gobierno nos aplica el mismo régimen que se les ha impuesto a los niños y niñas menores de seis años. A los infantes no los dejan salir porque no tienen completo el esquema de vacunación y a los viejos nos tienen detenidos dizque porque somos más vulnerables al letal contagio del COVID-19.

Conozco las buenas intenciones del presidente para cuidarnos a los viejos, pero claro está que tengo dudas sobre la constitucionalidad de las normas. No entiendo de dónde acá la vejez nos llegó con un capitis deminutio, término que usaban los romanos y que traduce literalmente “disminución de la capacidad”.

Estoy mamado con el hecho de que “los abuelitos” (término cariñoso, pero absolutamente despreciable que usan) seamos tratados como niños. Estoy mamado de que este o cualquier gobierno decida qué podemos hacer o no hacer. Estoy mamado del coronavirus.

Tampoco entiendo por qué a partir del 11 de mayo podrán salir a la calle (por media hora tres veces a la semana) los niños entre los 6 y 17 años, dizque porque se está afectando su salud mental. ¿Acaso nosotros los viejos no tenemos también problemas con nuestra salud mental? Es más, los niños son más vectores de la transmisión de las infecciones y los virus que los viejos. Pero no, el Gobierno decidió que nos deben cuidar encerrándonos en nuestras casas. Muchas gracias por las buenas intenciones, pero estoy aburrido de que me sigan dando órdenes a través de decretos.

No estoy peleando con el presidente, pues él cree que está haciendo lo correcto y está en su derecho. Solo quiero decir que a mí todo este tema del coronavirus y el encierro me tienen literalmente mamado. Invito a los viejos como yo a que protestemos y nos hagamos sentir, exijamos respeto. Dejen de tratarnos como incapaces porque no lo somos. Dejen de jodernos.

Y peor aún: por cuenta de la apertura a 46 actividades productivas y oficios, los casos de COVID-19 se van a disparar. Los colombianos no tenemos el rigor de los europeos, que han empezado a reanudar su vida. Acá somos folclóricos e indisciplinados y no hay autoridades que puedan hacer cumplir las distancias ni el uso del tapabocas. Por ejemplo, en Alemania la multa llega hasta 5.000 euros. Acá han puesto 280.000 comparendos de $936.320 a personas que nunca los pagarán, porque no tienen cómo.

De una vez pronostico que antes del 30 de mayo volverán las medidas restrictivas, y más drásticas, porque el coronavirus se disparará y seguiremos pagando una condena por un delito que no cometimos. Estoy mamado, ¿y usted?

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