Por: J. William Pearl

Estrellas

El presidente de Millonarios, Felipe Gaitán, propuso entregar las estrellas ganadas en los campeonatos durante la época en que El Mexicano, Rodríguez Gacha, patrocinaba el equipo.

Palabras más, palabras menos, Gaitán dice que dichas estrellas están manchadas y, además, permitiría limpiar de alguna manera el nombre del equipo. Y claro, como es obvio, empieza el debate, donde unos están de acuerdo y otros no.

Uno de los puntos es determinar quién quita los triunfos en los partidos. Y al parecer, eso no los puede quitar nadie. Todo termina siendo una cuestión simbólica. Y es que los jugadores dicen que así mismo sudaron la camiseta, que jugaron, y ganaron. Y en cuanto a las estrellas, ¿qué?... ¿Tan simple? Tomar borrador y borrar. Listo. No va más. Ahora son once, y punto.

Es cierto que eso de “entregar” dos estrellas puede servir para dar una nueva imagen al equipo y así seguir por otra senda, limpiando, de alguna manera, la historia, tirando al olvido los triunfos del 87 y el 88. Y es que claro, para nadie es un secreto que en aquella época se arreglaban partidos comprando árbitros, amenazando, intimidando y hasta matando. No se puede olvidar aquel episodio en que uno de los técnicos de un equipo, desde la tribuna, mostraba un fajo de billetes al árbitro.
Un juego arreglado es válido, pero eso no significa que sea justo, como pensaría cualquier abogado al analizar una ley: que sea válida, no significa que una ley sea justa. Ello deja algo para la reflexión de futuras generaciones. Lo ideal sería que todo deporte fuera limpio, que si hay una batalla, que tal cruzada sea honesta, dando lo mejor, buscando ganar sin trampa. Gano, porque soy mejor que el otro, punto. Pero claro, como todo, hasta el deporte muchas veces se ve infiltrado por fuerzas oscuras, que lo ensucian, con tal de que sus intereses particulares triunfen.

Pero ahora hay otro punto, y es que hasta el Gobierno ha querido respaldar la iniciativa de la presidencia de Millonarios. El Gobierno lo hace de buena fe, claro. Pero cualquier ciudadano del común podría preguntarse: Si el Gobierno apoya una iniciativa como ésta, ¿por qué el Estado no toma medidas y borra otras “cositas” de la historia del país? Como leí hace poco en una red social: “Si a Millonarios le quitan las estrellas, que quiten la Constitución del 91” —porque en ella Escobar influyó para evitar la extradición— y que borren de la historia a los presidentes que el narcotráfico ayudó a elegir, y que hagan lo propio con el Congreso cuando el paramilitarismo lo infiltró. Me da algo de risa, a veces, la moral de este país.

Pero volvamos al fútbol. ¿Dónde quedan los demás equipos? Todos sabemos que América, Nacional y Medellín, principalmente, tuvieron su respectivo narcopatrocinio. Hasta dicen, vaya uno a saber, que la Copa Libertadores de Nacional tuvo la respectiva ayuda “del patrón”. Lo triste es que todos gozamos con ello. Todos, así no fuéramos hinchas de Nacional, gozamos, y vimos esos penaltis como si fuera la misma selección Colombia jugando. Todo el país se unió en torno a un equipo, para luego celebrar con Higuita y Leonel. En fin… ¿dónde nos dejarán todo aquel sentimiento en el caso de quitar unas “estrellitas”?
Creo, humildemente, que el hecho de reconocer de manera expresa que el narcotráfico influyó de manera notable en los triunfos de un equipo, ya es bastante decir. Tal actitud se le aplaude a Felipe Gaitán. Eso es un buen primer paso para que, a manera de ejemplo, el país desempolve la historia y haga los reconocimientos del caso, para seguir adelante queriendo escribir una nueva historia.

El debate queda abierto. No sólo para el deporte, sino para mirar todos los ámbitos en los que no hay que sentirse orgulloso por la historia que nos tocó vivir. Por algo se empieza, como dicen. Esperemos que no todo sea flor de un día. Como suele suceder en este país.

 

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