Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Eternizados

Vivimos en un eterno 9 de abril. Enfrentados por todo y por nada en medio de la lluvia y la sangre derramada. Mientras, los avivatos de alcurnia se disputan el poder, confundidos con los de alpargatas a la hora de repartirse el botín de los saqueos luego de cada asonada.

No ha cambiado mucho el país en los últimos 70 años. La paz no fue sino ese sueño no cumplido que no alcanzó los dos años. Salimos de una guerra para alistarnos a otras, multiplicadas. El panorama es desolador: la detención de Santrich, luego del fracaso electoral de su partido, por una parte, y el narcotráfico y la extradición de fondo; las dudas sobre la transparencia y diligencia con el dinero del posconflicto mientras la base guerrillera y las víctimas mueren de hambre y desesperanza; el incremento de las disidencias y los rumores de alianzas con delincuencias de los países vecinos en el sur; la torpeza del Eln y la ausencia de Estado, apoyo y seguridad en los territorios son, a cual más, los condimentos para el caldo de cultivo de las nuevas violencias que ya se nos abalanzan.

Pueda que el proceso con las Farc se salve, que la tal extradición no se cumpla, que el Secretariado no se devuelva porque ya está demasiado jugado, que sea más una dura advertencia para que los que volvieron a la vida civil rompan el cordón umbilical con su pasado; pero el daño está hecho, tanto de quienes pusieron el palo en la rueda para que no se cumplieran los acuerdos a tiempo, como de los ineptos y torcidos que vieron en el posconflicto un nuevo “Dorado”.

La paz, en cambio, esa que alcanzamos a vislumbrar lejanamente, nuevamente se nos escabulle como agua entre las manos, como el dinero de las pensiones en el bolsillo de criminales que se hicieron los locos. Como siempre…

Porque aquí la vida, parafraseando a Shakespeare, no es más que un cuento protagonizado por quienes se hacen los idiotas en medio del ruido y la furia, sin que cambie el calendario.

www.mariomorales.info y @marioemorales

 

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