Por: Juan David Correa Ulloa

Eurídice

Cuenta el mito que Orfeo, enamorado de Eurídice, bajó al Tártaro después de que ella fuera víctima del veneno de una serpiente tras huir del acoso de Aristeo.

La pena de Orfeo, el poeta y músico “más famoso de todos los tiempos”, según lo escribió Robert Graves, era tan grande que debió rogarle a Hades que le permitiera que su amada volviera al mundo de los vivos. A todos los convenció con su música, incluso a Cerbero y a los tres Jueces de los Muertos. Hades, al ver el profundo amor de Orfeo, le concedió el deseo con una sola condición: Eurídice saldría si y sólo si él no volteaba a mirarla sino hasta alcanzar la salida del Tártaro. Aunque existen diversas versiones del mito entre las historias de la Grecia antigua, ésta es una de las narraciones más hondas que se hayan conservado sobre el amor: Orfeo es capaz de atravesar el infierno para rescatar a su amada.

Así que usted comprenderá es el más reciente libro del escritor y ensayista italiano Claudio Magris. Se trata de una breve historia que reescribe el mito órfico. Pero lo hace desde la voz de Eurídice en un largo monólogo que explica la tragedia de su amado, un poeta y escritor que debe internarla en una casa de reposo. Para que se le conceda una visita, una sola, el escritor debe llenar una serie de requisitos que cumple a cabalidad. Ella, sin embargo, se pregunta si lo que lo ha llevado a suplicar por verla es la necesidad de sentirse amado. ¿Amamos para que nos amen? ¿Seguimos siendo solo “narcisos cautelosos” que damos solo a medida que recibimos”?, se pregunta. A medida que la voz de Eurídice va contando al personaje uno descubre el trasunto del relato: ella es quien lo ha hecho hombre, ella es quien lo ha acompañado con paciencia durante toda la vida. Ella es quien ha sido capaz de pasar noches enteras escribiendo a máquina sus poemas, ella ha sido su primera y más crítica lectora, ella ha soportado el acoso de otras mujeres embelesadas por la fama del escritor. Y él lo ha sabido siempre. Ninguno de los dos son víctimas del otro, al contrario: “Sin él, yo tampoco hubiera sido nada, igual que él; una mujercita y un hombrecito que miran medrosos a su alrededor intentando hacer un buen papel, sin ver los lirios en los campos”.

Estas ochenta páginas, escritas en lenguaje poderoso y poético, son una declaración de amor. Eurídice recorre su vida en pareja para darle una vuelta de tuerca al mito. El escritor melancólico no ha sabido sobrevivir a la vida de todos los días sin su amada. Ha vuelto a ser el hombre que busca refugios temporales para aguantar el aburrimiento. Se ha abandonado y en ese trance, adolorido, no ha podido conciliar el presente con el pasado. Por eso decide buscarla cueste lo que cueste. Eurídice, por su parte, ha comprendido que esa vida compleja era su vida. La única que tenía y la que había escogido a voluntad. El escritor, también, era necesidad porque junto a él descubrió que “el mundo es un lugar de paso, un paraíso, ninguna picadura en el corazón, ningún adiós. Y en cambio, hasta en la más rutinaria costumbre, en el más sórdido vicio, esa punzada de amor, esos ojos extranjeros y perdidos que por un instante dicen todo lo que falta... La felicidad, el vacío, la catástrofe, la plenitud insostenible del estar juntos...”.

En el mito, Orfeo incumple la promesa. Quizá porque como cualquiera quiere comprobar que Eurídice en efecto lo sigue. Unos pasos antes de alcanzar el mundo de los vivos se da la vuelta y la pierde para siempre. Claudio Magris, por su parte, nos ha regalado esta historia que es parte de su biografía: su esposa, la escritora Marisa Madieri, murió en 1996.

“Así que usted comprenderá”, Claudio Magris, Anagrama, 2007.

[email protected]

Buscar columnista

Últimas Columnas de Juan David Correa Ulloa

El reino

Expiación

La torre de Pisa

Volver

Contar el pasado