Por: Beatriz Miranda

Europa tambalea por Grecia

En las últimas horas el anuncio del Primer Ministro Griego, Alexis Tsipras, de la realización de un referendo el 5 de julio para que la población decida si acepta o no los recortes de 8 mil millones de euros impuestos por los acreedores deja a la austera Europa de Merkel fuera de bases y es interpretado como una ruptura unilateral a las negociaciones que venían ocurriendo entre los acreedores y Grecia.

Alexis Tsipras, el presidente de Grecia, reiteró que “se enfrentó a la insistencia por parte del FMI de abandonar la propuesta de gravar a los ricos. Nos pidieron que coloquemos de nuevo la carga sobre los hombros de los pensionados y trabajadores.”

Más allá del tema económico, hay un ajedrez geopolítico que podría complicarse. Una Grecia presionada y sin salida, podría abandonar la eurozona, ser ayudada por algunos países de los BRICS y afianzar aún más su alianza con Rusia. No se puede olvidar que Rusia ha ofrecido ayuda financiera a Grecia, ruta que hasta hace poco estaba fuera de los planes inmediatos de los griegos, pero la inflexibilidad de la Unión Europea y sobretodo de los bancos europeos podrían contribuir para que esto ocurra, así como Eisenhower y Kennedy precipitaron la alianza Cuba-Unión Soviética.

Lo que está en juego, es la supervivencia y credibilidad de la Unión Europea. La salida de Grecia de la Unión sería el comienzo de su desintegración, con otras implicaciones en términos de seguridad y defensa mucho más severas para Europa, como por ejemplo, la posterior salida de Grecia de la OTAN, aliado indispensable en el Mediterráneo y el cierre de todas las bases militares extranjeras en su territorio. Un nuevo eje de cooperación entre Grecia y Rusia demarcaría nuevas fronteras geopolíticas en el continente europeo, así como lo hizo Cuba en América Latina.

Quién diría: La frágil y debilitada Grecia pone a prueba la capacidad de negociación de la Unión Europea y en tela de juicio sus principios democráticos. En las palabras del primer ministro griego: “Grecia necesita enviar un mensaje de democracia hacia Europa. Grecia seguirá siendo una parte de Europa, pero Europa sin democracia es una Europa sin identidad ni sentido”.

 

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