Por: Indalecio Dangond B.

Evaluación ministerial

Esta semana el diario La República dio a conocer la evaluación que hicieron 650 empresarios sobre la gestión del gabinete del presidente Duque, en el primer año de su gobierno.

De los 16 ministros, los mejores calificados fueron, en orden, el ministro de Comercio, Industria y Turismo; la ministra de las TIC; la ministra de Educación; el ministro de Salud; la ministra de Minas y Energía, el canciller y el ministro de Vivienda. Los demás están haciendo un gran esfuerzo, pero los resultados aún no llegan, ya sea porque encontraron muchos chicharrones en sus carteras por resolver o porque sus estrategias han tenido poco impacto en el crecimiento de sus sectores.

La verdad sea dicha, el ministro Restrepo va por el camino correcto. El pasado 17 de julio, nos expuso a un grupo de empresarios, dirigentes gremiales, exministros de Comercio y generadores de opinión los resultados misionales obtenidos en estos 12 meses al frente de su cartera, comenzando por el crecimiento de la inversión extranjera (68%), las ventas del comercio al por menor (6,27%) y la producción industrial (2,73%) en promedio. En materia de competitividad, el índice del IMD del país subió seis posiciones al pasar del puesto 58 al 52.

La inauguración del Centro para la Cuarta Revolución Industrial en Medellín, la movilización de más de $10.800 millones a través de iNNpulsa para apoyar a los emprendedores del país, la reducción de trámites y normas de regulación (615 intervenciones), el fomento al turismo y las mipymes, y el blindaje por 30 años más a las zonas francas son victorias tempranas que necesitaban urgentemente la industria y el comercio del país.

La caída de las exportaciones agropecuarias y la ausencia de un mecanismo de control eficaz a las importaciones altamente subsidiadas de algunas materias primas (etanol, maíz amarillo, aceites, lactosueros y textiles) son los lunares negros en su gestión. Ambos temas tienen a los empresarios, industriales, comerciantes y agricultores del país bastante desanimados. Sería bueno concertar con estos sectores y el Ministerio de Agricultura una pronta solución.

Otras tareas que quedan pendientes para sacar adelante en los próximos tres años son la productividad agroindustrial del país, el programa de agroturismo en zonas cafeteras y tres grandes zonas francas agrícolas (Altillanura, Urabá y región Caribe). Y ojalá pueda dejarle creado al país un gran banco de desarrollo, que podría nacer de la fusión de Findeter, Bancoldex, Finagro y el Banco Agrario.

Desafortunadamente, no podemos decir lo mismo de la gestión en la cartera del agro. Los indicadores económicos del DANE (PIB, superficie, productividad, desempleo rural y comercio exterior agrícola) han tenido un comportamiento negativo. Por su parte, el DNP encontró una baja ejecución en el presupuesto de inversión en el primer semestre de este año (tan sólo el 18% del rubro de inversión) y un rezago en las metas fijadas para cada una de las entidades adscritas y vinculadas al Ministerio de Agricultura en el Plan Nacional de Desarrollo.

Este opaco desempeño comenzó a tener sus primeras consecuencias. Esta semana el Ministerio de Hacienda les recortó en más de $500.000 millones el presupuesto del año entrante. Hasta les quitaron la ejecución del programa de vivienda rural. ¿Qué hacer? Continuará...

En el tintero. No se justifica que el Minagricultura se gaste $23.000 millones en incentivos al almacenamiento de arroz, cuando las bodegas de los molinos están vacías y el problema es el alto costo de transporte por el cierre de la vía al Llano.

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