Everest, indicador de calentamiento global

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National Geographic y Rolex están adelantando el proyecto “Everest, planeta perpetuo” para convertir el Everest y sus alrededores en un gigantesco laboratorio sobre cambio climático. Mediante el análisis de muestras de hielo, nieve, agua y sedimentos, un grupo de científicos de Europa, Estados Unidos y Nepal adelantan estudios para transmitir al público, a través de artículos científicos y narración de historias de exploración, lo que nos está pasando en el planeta.

El año pasado iniciaron el proyecto con una expedición de más de 30 científicos entre biólogos, glaciólogos, geólogos, meteorólogos y geógrafos en la cara sur del Everest. Analizan nieve y agua para hacer seguimiento a lo que hoy pasa con los glaciares. Han tomado muestras a gran profundidad de glaciares y sedimentos que permitirán entender cómo era el medio ambiente hace millones de años. Para tomar las muestras, hicieron la perforación a mayor altitud hasta ahora realizada, 8.020 metros, e instalaron a gran altura una red de estaciones meteorológicas que permitirán hacer seguimiento del clima en los próximos años.

Como lo señala el glaciólogo Paul Mayewski: “La idea misma de que la parte más alta del planeta ha sido afectada por la actividad humana debería ser una verdadera llamada de atención para todos”. Esta fascinante investigación quizá nos motive a cambiar comportamientos en favor de disminuir la crisis climática.

La lectura del artículo de National Geographic me llevó de inmediato a recordar nuestra experiencia en el Everest y en las montañas colombianas. En 2007 tuve una sorpresa cuando lideraba la expedición colombiana a la cumbre del Everest, en la que Lucho Ossa ascendió sin oxígeno suplementario e hicieron cumbre las tres primeras colombianas: Katty Guzmán, Ana María Giraldo y Mónica Bernal. En efecto, recuerdo que en la parte final del ascenso, cuando llegué a los últimos 100 metros, me encontré de repente con que la ruta había cambiado y ya no era por donde habíamos ascendido en 2001 con Manolo Barrios, Fernando González y Marcelo Arbeláez. Por el deshielo, el tramo final había cambiado mucho y ahora tocaba tomar otra ruta desviándose al oeste. El glaciar de la ruta usada seis años atrás ahora estaba roto y las grietas no permitían el ascenso. ¡Esto es increíble!, pensé en ese momento, incluso a 8.800 metros de altura sobre el nivel del mar los glaciares están cambiando.

Claro, no es solo allí. En Colombia nuestros glaciares tropicales también se están derritiendo. En los años 80, Cristóbal von Rothkirch y yo encontramos 18 picos con glaciar propio en la Sierra Nevada de Santa Marta, cuando llevamos a cabo la expedición Glaciares y Volcanes de Colombia, que tuvo como propósito ascender todas las cumbres colombianas con glaciar propio y los volcanes con más de 4.400 metros. Ahora, las últimas imágenes que hemos visto de la Sierra Nevada muestran que al menos seis picos han perdido su glaciar. En la Sierra Nevada del Cocuy y en el Parque Nacional de los Nevados está ocurriendo lo mismo. Sin embargo, no todo se explica por el calentamiento global. Prueba de ello es el Nevado del Huila, cuyo glaciar se contrae más lentamente que el de aquellos picos en los cuales la vegetación del entorno ha sido destruida. Cuidemos nuestros páramos y así protegeremos nuestros glaciares.

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