Por: Antonio Casale

Everton vs. Arsenal y los bodrios

Escribo esta columna después de terminar de ver el partido entre Everton y Arsenal por la Premier League. La motivación era, por supuesto, observar a Yerry Mina, aprovechando que cada vez son menos los futbolistas colombianos que juegan en las primeras ligas del mundo y son titulares. Pero claro, precisamente eso, ver a un colombiano en el primer mundo trae otras motivaciones. Un partido en el que están Pickford, Digne, Sigurdson o Richarlison en un lado así como Leno, David Luiz, Xhaka, Lucas Torreira, Martinelli y Aubameyang en el otro, construye una expectativa que promete emociones fuertes, sobre todo en tiempos de sequía del fútbol colombiano. Recordemos que este año el torneo local terminó antes, para permitir que los jugadores disfrutaran de su periodo de vacaciones completo, como debe ser.

Se enfrentaban dos equipos que si bien no son los más grandes en tiempo presente de Inglaterra, tampoco son chicos. Everton mira desde su esquina cómo al otro lado de la ciudad su rival de ciudad, Liverpool, se corona campeón de Europa, del Mundial de Clubes y es líder sólido en la Premier. Entre tanto en este lado hay tristeza, el equipo marcha en el puesto quince y solo cuatro puntos lo separan del Aston Vila para estar en posición de descenso. La única luz de esperanza es que hoy, sentado en la tribuna, observando a sus nuevos pupilos, está el buen Carletto Ancelotti, recién despedido de Napoli y que hoy se pondrá la sudadera para intentar enderezar una campaña que está muy lejos de lo que esperaban los hinchas azules.

Por los lados de Arsenal, la cosa tampoco marcha bien. Hace unos días echaron al entrenador Unai Emery por bajo rendimiento y ahora el exjugador Mikel Arteta será el encargado de tomar el mando e intentar salir del incómodo puesto 11. El que hasta hace unos días fue ayudante de Guardiola en el City (cargo que ocupó desde 2016), hace su primera aparición como entrenador en propiedad y encuentra a un equipo desmotivado y lejos de los puestos de arriba en la tabla. En tiempos de Wenger, criticado porque duró más de una década sin obtener títulos importantes, por lo menos el club gunner estaba sobre el quinto lugar todos los años. Cómo es la vida, hoy lo extrañan.

Nada más lindo que dos equipos que estén en crisis, pero buscando aires nuevos. Cuando llega un jefe nuevo todos se matan por agradarle y en estas dos escuadras hay jefe nuevo. No tendría como salir malo este partido. Además, Mina va titular y lo ha sido durante toda la temporada.

Pues error. A veces el miedo a perder puede más que las ganas de vencer y este fue el caso. Everton intentó disparar cinco veces a la puerta del rival y todos los remates fueron desviados. Arsenal remató el mismo número de veces y acertó tres, pero ninguna con peligro real. El resto del partido se jugó en la mitad de la cancha y de oriente a occidente y viceversa. Nadie se atrevió a nada. Lo más emocionante, y preocupante, fue la capada que sufrió Yerri Mina sobre el final del partido por un pelotazo. Por fortuna no pasó a mayores.

Nos quejamos constantemente del pobre nivel de la liga colombiana y ciertamente aquí hay que recurrir a la emoción que producen los equipos de la tierra por su cercanía y a lo bien que los puedan dirigir sus entrenadores. Pero en todas partes se ven bodrios. De hecho, es más triste que el plato quede feo cuando hay ingredientes finos. Cada bodrio que hay que ver, aquí y en todas partes.

897024

2019-12-22T22:00:00-05:00

column

2019-12-22T22:00:01-05:00

[email protected]

none

Everton vs. Arsenal y los bodrios

33

3557

3590

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Antonio Casale

Milllonarios 2020

De refuerzos y abonos

La alegría de jugar

Los representantes

Deberes