Por: Marcos Peckel

Evo para siempre

La  imagen  de Lenin Moreno,  tras  asumir la presidencia de  Ecuador,  desmantelando los cimientos de su mentor y antecesor Rafael Correa, fueron suficientes para engendrarle pesadillas a Evo morales, el último reducto del chavismo mesiánico en América del Sur y cuyas aspiraciones reeleccionistas  habían sido  rechazadas por el “pueblo plurinacional” en un referendo en 2016. Lo de Correa no podía sucederle  y ni corto ni perezoso puso manos a la obra.    

Evo acudió  a uno de los   principios de la “democracia chavista”:  “Si pierdo,  ignoro”,  instaurado por Chávez  tras du  derrota  en el referendo en 2007 que buscaba su reelección permanente. El teniente coronel simplemente convocó otro referendo un año después,  ajustó  la forma de contar  y ganó. 

Evo apeló a una tésis aun mas novedosa   admitida por el cooptado tribunal constitucional:  Los derechos políticos  imperan sobre las disposiciones constitucionales, en otras palabras, prohibir la reelección es una violación de los derechos humanos. Al tacho la constitución si no le sirve al gobernante de turno, siempre y cuando este sea Evo. 

La llegada al poder de Morales en 2006  partió en dos la historia de Bolivia, país que había sido gobernado por militares o políticos representantes de una reducida elite que mantuvo marginado del poder político y económico a la gran mayoría indígena de la población quienes constituyen la base política de Evo Morales y su partido MAS.   Son múltiples los logros del gobierno de Evo Morales en inclusión social, repartición del poder, disminución de la pobreza, indicadores  educativos y  crecimiento  económico,  el mayor de Suramérica en los últimos años,   del cual se han beneficiado amplios sectores de la población. 

Evo no ha cometido los errores de Chávez y Maduro de aniquilar  el aparato productivo  privado de la Nación  a través de  expropiaciones y nacionalizaciones  arbitrarias. En ese aspecto Evo se parece a  Daniel Ortega quien  ha logrado en sus interminables años de gobierno mantener en Nicaragua una economía dinámica  con importante crecimiento.  Morales nacionalizó  los hidrocarburos, como la mayoría de países del mundo, lo cual le ha generado al gobierno un gran flujo de caja para sus diversos proyectos sociales y económicos. Sin embargó con tanto dinero en las arcas del Estado,  apareció el  cáncer  de la corrupción: Proyectos fantasma, desvío de recursos a cuentas privadas de allegados al régimen y  malversación de fondos.

En  la nueva geopolítica global  en que  la democracia liberal  está siendo  ofrendada en las piras del autoritarismo, gobernantes como Evo  Morales encuentran tierra fértil para mantenerse eternamente  al mando de su países.  El problema es que con el paso de los años, el enquistamiento en  el poder, la coacción de los medios de comunicación, la supresión de la oposición  política  y la cooptación de los poderes públicos,  terminan destruyendo su propio legado. Los ejemplos abundan: Mugabe, Chávez son solo algunos de los mas conocidos liberadores convertidos en fracasados déspotas. ¿Será ese el camino de Evo?              

 

 

 

 

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