Por: Felipe Zuleta Lleras

¿Exceso de concesiones?

El fiscal general de la Nación, los uribistas, Cambio Radical, Marta Lucia Ramírez y algunos analistas sensatos han prendido sus alarmas frente a la legislación que se ha expedido y la que se tramita para plasmar lo acordado con las Farc. Y no es un asunto de ser de derecha o antipaz, como sostienen los defensores a ultranza del proceso con las Farc.

Las advertencias tienen que ver, entre otras, con dineros ilícitos, censura a los medios de comunicación, sesgos ideológicos en algunos magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), creación de empresas de las Farc (Ecomún) sin control de la Cámara de Comercio o las superintendencias, narcotraficantes en las listas que enviaron las Farc, escoltas de las Farc para las Farc, no entregar la lista de testaferros, ocultamiento de bienes y narcotráfico.

Preocupa que personas tan disímiles en sus ideologías y con puntos de vista tan diferentes sobre la paz hagan las mismas advertencias frente a lo acordado con este grupo.

El presidente siempre dijo que no le entregaría el país a las Farc, pero sumando lo concedido acaba uno por creer que no le entregó todo el Estado, pero si una parte muy importante de este y con concesiones y prebendas enormes.

No voy a caer en decir que es el castrochavismo, pero a esas alarmas hay que ponerles atención. El Gobierno niega todo y estigmatiza a sus críticos, pero lo cierto es que las cosas no son tan claras como los defensores del proceso quieren hacernos creer que son.

Ahora bien, otro asunto que tarde o temprano quedará evidenciado es la clara incapacidad del Estado colombiano para cumplirle a las Farc. Ya Timochenko lo ha dicho y resulta ser cierto.

El Estado no podrá cumplirle a las Farc porque simplemente tampoco nos cumple a los demás ciudadanos. Es ineficiente, ladrón, corrupto e inoperante. Quienes hemos vivido en la legalidad, antes que recibir cosas del Estado hemos sido sus víctimas. Entonces que no esperen los señores de las Farc que ahora ese Estado indolente empezará a funcionar para ellos. Eso, y es bueno que lo vayan sabiendo, no va a pasar.

Y por eso mismo tampoco la JEP podrá procesarlos ni nadie podrá detenerlos como partido político con representación en el Congreso y sus crímenes quedarán impunes. Y ellos lo saben.

Colombia atraviesa por uno de sus peores momentos y la crisis institucional es profunda y difícil. Reina el caos, la anarquía, el desánimo y el pesimismo.

En no pocas oportunidades, en este mismo espacio he dicho que el pesimismo trae más desesperanza. No suelo pronosticar catástrofes ni hago augurios negativos. Pero como están hoy las cosas me atrevo a decir que el país va realmente mal. Y no es por culpa exclusiva del Gobierno. Todo se corrompió, el Congreso, los magistrados y jueces, la Fiscalía, los gobernadores y alcaldes, etc.

Nada aparece claro en el horizonte hacia adelante. Vienen también meses dificultosos en lo económico y muy fastidiosos en lo político. Qué desolación.

 

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