Por: Uriel Ortiz Soto

Exceso Organismos de Control

Por norma constitucional los organismos de control en nuestro país son la Contraloría General de la República y la Procuraduría o Ministerio Público.

Los demás que existen a nivel departamental y municipal, más las oficinas de control interno que se inventan los ministerios y directores de entidades estatales, no son más que un estorbo para el sano ejercicio de la Administración Pública, con el agravante que la mayoría de las veces son verdaderos focos de corrupción con nidos de burócratas innecesarios.

Es hasta irónico y folclórico decirlo: Colombia, con el sinnúmero de organismos de control que posee fuera de los del nivel Nacional, debería ser un monumento a la honestidad y pulcritud administrativa. Lamentablemente esto no es así, por donde se mete la mano sale untada de chanchullos, desfalcos, saqueos y peculados.

Si queremos acabar con la corrupción, se debe diseñar un nuevo esquema de Control fiscal y de vigilancia Administrativa para la función pública del orden Nacional, fortaleciendo la Procuraduría y la Contraloría; considero que deben ser los únicos entes de control, llamados a ejercer tan delicada misión de acuerdo al mandato constitucional, extendiendo eso sí, su jurisdicción a los departamentos y municipios, que en su mayoría se encuentran actualmente encañonados por todo tipo de delitos contra la Administración Pública.

La razón es muy sencilla: con todos los entuertos que se han descubierto en los últimos meses, queda plenamente comprobado que las oficinas de Control, que no están bajo la tutela de la Procuraduría y Contraloría Nacionales, son un rotundo fracaso, no sirven absolutamente para nada, pueden cerrarse el mismo día y a la misma hora y no pasará absolutamente nada. Son toda una vergüenza para la Administración Pública, para los Contribuyentes y para el mundo entero. 

Las instituciones del Estado, ministerios, departamentos administrativos, superintendencias y en fin todas las entidades en general, tienen una oficina de Control Interno, que en la sana lógica no son más que  nóminas paralelas para satisfacer intereses políticos de sus caciques. Lo más grave, es que estos funcionarios son los que más entorpecen el buen desarrollo de las Regiones, simplemente para hacerse sentir, pero para peor desgracia, es donde se presentan los más escandalosos casos de corrupción e inoperancia administrativa.

Cuando un funcionario corrupto, quiere tender una cortina de humo ante los desastres de la Entidad que está bajo su mando, se inventa la oficina de Control Interno, para hacer creer a sus superiores y a la opinión pública en general, que todo marcha sobre ruedas y que subalterno que se atreva a quebrantar las normas de la moral pública, va a ser pillado y sancionado drásticamente.

Si hacemos un análisis cuanto le cuesta a los contribuyentes, sostener esta burocracia repelente, altanera, e innecesaria, nos quedamos perplejos: en cada municipio existe un personero y en muchos, de acuerdo a su categoría un contralor, cada una de estas dependencias dispone de un grupo de funcionarios que no son más que mata sellos y aduladores de los jefes políticos de turno. Pero, lleguemos a las administraciones departamentales donde obligatoriamente las Asambleas – que son un verdadero monumento a la corrupción, holgazanería y despilfarro-,  nombran un Contralor y a veces Procurador, con cientos de funcionarios bajo su mando, que tampoco sirven para un carajo, no son más que figuras decorativas colocadas allí para satisfacer intereses politiqueros.

Al final de cuentas, en Colombia, no sabemos que nos está asfixiando más, si la corrupción que se apoderó de toda la estructura administrativa de nuestro Estado de Derecho, o los Organismos de Control, que como un sofisma de distracción tienden sus tentáculos por todas las oficinas de la Administración Pública hasta llegar al: C.V.Y. (cómo voy yo).

En conclusión, considero que el actual Gobierno, con su acucioso Ministro del Interior y de Justicia Germán Vargas Lleras, que se encuentra empeñado en acabar con la corrupción en nuestro País, estudie la forma de  reestructurar el sistema de control y Vigilancia a nivel regional y municipal. Pero ojo, no dejar esta iniciativa en manos del Congreso, puesto que allí está la semilla para producir los altos niveles de corrupción en los municipios y departamentos. Cosa que no les conviene.

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