Excluyentes

A pesar de la enorme cantidad de información que circuló en el mundo a raíz de la excelente labor de inteligencia del Ejército colombiano, que condujo al rescate de 15 secuestrados en poder de las Farc, resulta más que paradójico que se exalte dicho hecho y sigamos reproduciendo los mismos factores que han dado origen al conflicto colombiano.

La afirmación anterior queda más que ratificada con su editorial titulado “Jaque a las Farc” (julio 3), al mencionar con nombres y apellidos a los tres norteamericanos y a la ex candidata presidencial, dejando como una sola reseña a los demás soldados y policías colombianos. Priorizando en orden de importancia aquellos que representan cierto poder económico o político o que gozan de un estatus especial por el solo hecho de ser extranjeros y no ante el infortunio de haber permanecido tantos años en las mismas condiciones de cautiverio.

La verdadera guerra en Colombia se ganará cuando aprendamos a no ser excluyentes y que cada ciudadano en nuestro país goce de la misma atención y oportunidades.

Vale la pena destacar la nota periodística aparecida en el diario El País de España, escrita por la corresponsal Pilar Lozano, que finaliza así: “En medio de la euforia pareciera que el Gobierno y la guerrilla compartieran un objetivo: hacer olvidar a los colombianos que este país de 44 millones de personas, la mitad de ellos pobres, tiene un abanico de problemas que no se agota con la derrota de las Farc”.

Mauricio Caicedo Ortiz. Bogotá.

Enojo, protesta y  abstinencia

Me faltan palabras para describir el enojo que me produjo el editorial sobre el acontecimiento más importante del año en Colombia.

¿Cierto que si la misión de rescate de los quince secuestrados hubiera fracasado,  la habrían emprendido contra el doctor Álvaro Uribe como único responsable de la operación en su calidad de presidente de Colombia y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas?

Si en esa eventualidad ustedes no habrían vacilado en atribuirle la responsabilidad del fracaso, ¿cómo es  que ahora le niegan el mérito que le cabe por ser el primer responsable de su éxito? ¿Acaso no vieron ni escucharon a los generales que acompañaron al Presidente en su alocución de la noche del miércoles reconocer que sin su estímulo y aprobación, una operación de tales características habría sido imposible de realizar?

Desde hace casi cincuenta años El Espectador ha sido mi periódico favorito, pero ya no aguanto más. Esta fue la gota que rebosó la copa, mi copa.  Desde la muerte de Don Guillermo el periódico ha venido de tumbo en tumbo, buscando una identidad que no ha podido encontrar. Están muy equivocados si creen que promueven su lectura y la fidelidad de sus  lectores tradicionales asumiendo un tipo de oposición que llega a extremos tan mezquinos como el que ha quedado plasmado en el editorial del jueves.

Gabriel Córdoba Gaviria. Medellín.

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