Por: Luis Carvajal Basto

¿Existe objetividad en la política?

Siguiendo una tendencia casi natural en nuestros políticos “típicos”,  muchos formadores de opinión, se “acomodan” al analizar y opinar acerca de lo que ocurre. ¿Es eso normal? ¿A qué se debe?

Cualquiera sea la definición de la política,( el arte de gobernar o de lo posible, la toma de decisiones públicas, la forma como se zanjan las diferencias de intereses etc.), existen unos parámetros que deberían servir de norte a la hora de las posturas.

En democracia, liberalismo y conservadurismo se refieren, entre otras cosas, a los límites de las Libertades y derechos y a la mayor o menor intervención del Estado y las Instituciones en las esferas civiles y la Economía.

Para quienes no resulta suficiente el régimen político, ha quedado el recurso del extremismo que se caracteriza por reclamar espacios que no encuentra y ofrece como propuesta de cambio. Más tarde, las revoluciones antidemocráticas se han caracterizado por negar y reprimir las Libertades y derechos que originalmente reclamaron.

En vista de que la realidad es cambiante se justifica que la “política” lo haga todos los días. Pero es difícil de entender que cambien los principios o posturas, sin que el contexto lo haga. Al menos respecto de temas “fundamentales”. A estas alturas del gobierno  y en las puertas de las elecciones en Colombia, se ha observado un cambio de actitud con el que muchos políticos esperan ganar electorado, sin que aparezcan sobre la mesa transformaciones referentes a los “principios”.

Para combatir la delincuencia urbana, ¿se requerirá de más o menos seguridad?, para afrontar la crisis, ¿más o menos intervención del Estado?, para garantizar las Libertades, en un país convulsionado,¿ más o menos autoridad en las Instituciones y el ejecutivo?

Con frecuencia las respuestas son contrarias a las opiniones de quienes utilizan como referencia lo que ocurre en democracias con mayor fortaleza Institucional y no la realidad Colombiana. La respuesta del Presidente Obama acerca de la conveniencia de la reelección sirve para ilustrar este hecho.

“En Estados Unidos han sido suficientes dos periodos” Dijo Obama, de donde muchos en Colombia dedujeron que se pronunció contra una nueva reelección. También dijo que Colombia debería tomar sus propias decisiones, de donde se podría deducir todo lo contrario. Muchos, sin embargo, se quedaron con la interpretación de la primera afirmación, que pasó por el filtro de sus particulares criterios.

En este año preelectoral ha sido frecuente el malabarismo de muchos políticos. Pero también hemos observado medios, que habitualmente no lo hacen, editorializando, lo cual es apenas natural en una democracia. Aquí no corremos los riesgos de quienes opinan diferente al gobierno como en Venezuela, para citar un caso. El pluralismo en las opiniones y medios es una garantía contra el unanimismo. En este momento, por ejemplo, muchos  opinan Libremente contra otra reelección, o a favor o en contra de la participación de la Justicia en la política

Pero ¿es posible o deseable alcanzar  objetividad?,¿ existen los analistas “Profesionales”? . La política es un oficio que en la medida en que se desacredita, quienes la ejercen tratan de parecerse lo menos posible al político típico. Hemos tenido entonces sacerdotes, deportistas, actores y hasta profesores que se quitan la ropa y se casan en circos. Pero no por ello dejan de ser lo que son: Políticos .Para ellos, la actividad se volvió un oficio vergonzante.

Por su parte el análisis no puede desprenderse de la visión subjetiva, por más método. Para describirlo  resulta útil un criterio sobre el espacio - tiempo imputable a A. Einstein: depende del lugar en que se encuentre y la velocidad a la que se desplace. En síntesis, lo que parece mal, ética y moralmente, no es el cambio de posturas, son los disfraces con que los intereses personales se intentan presentar. A conveniencia.

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