Por: Álvaro Camacho Guizado

¿Existe un Dios?

HE TENIDO CONVERSACIONES POLItológicas con Pacho Leal, y en general estamos de acuerdo en los diagnósticos de la situación nacional, pero sin duda las más complejas son acerca de la existencia de Dios.

Pacho y yo somos ateos, pero debo reconocer que mi posición filosófica tiene un punto débil, que se expresa en una duda: pienso, y se lo he planteado a Pacho, que hay una razón, sin duda la única, por la que uno debe creer que Dios sí existe, y que además hace milagros: creo, en efecto, que el hecho de que Pacho de Roux, un ser de las mejores calidades humanas, esté vivo, es un milagro. Y de los notables.

Pacho ha vivido muchos años en Barrancabermeja, ciudad en la que el comandante de las Auc, Camilo Morantes, uno de los más sanguinarios comandantes paras, realizó una serie de masacres en las que eliminó a muchos inocentes, entre ellos mujeres y niños, y así convirtió la ciudad en una paralandia. Y Pacho no cayó: se escapó, como dicen.

Y trabaja en el Magdalena Medio, región en la que se concentran centenares de los más bárbaros perpetradores de los peores crímenes; y como realiza un programa de desarrollo y paz, en el que se busca que los campesinos deban no sólo mejorar sus condiciones económicas y defender sus tierras de las arremetidas de los terratenientes codiciosos, sino su autonomía, dignidad e independencia, pues cualquier paraco, o cualquier ganadero, o cualquier miembro de la fuerza pública, e inclusive algún político, lo pueden considerar una cabeza del comunismo, y por tanto matarlo.

Y como hace su trabajo de manera independiente y no promueve la combinación de todas las formas de lucha, algún guerrillo fanático lo debe acusar de ser un reaccionario y, en consecuencia, declararlo objetivo militar y ejecutarlo. Y como el comunismo es ateo, no faltaría algún católico recalcitrante que considere que es una obligación moral eliminar semejante peligro, y máxime porque Pacho no usa sotana.

Y si el que esté vivo no es un milagro, nada lo es.

Pacho, pues, ha sobrevivido unas condiciones que no se le pueden desear a nadie. Ojalá que ahora que ha sido ungido como superior de los Jesuitas en Colombia no corra tantos peligros, aunque nunca se sabe.

Pacho Leal acepta mi argumento, porque es irrebatible. Pero queda algo que no nos cuadra: cuando el señor presidente Uribe dice que el Señor se refiere a Dios, no a él mismo inspiró a los militares que bombardearon la zona en la que se encontraba Marulanda, está exagerando la capacidad taumatúrgica del Señor.

 Si es cierto que existe, y que es todo amor y bondad, no parece lógico que se ocupe de dirigir a unos militares para que maten a alguien, por ateo y comunista que sea: tendría suficiente trabajo con la protección de Pacho de Roux. Además, el señor de aquí es tan poderoso, tan inteligente, y su política de seguridad democrática es tan perfecta, que a nadie se le puede ocurrir que necesite la ayuda del Señor.

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Posdata: Alfredo Molano es víctima de una conspiración que pretende acallarlo porque dice verdades. El tipo de argumentación con que es atacado demuestra que sus descripciones son correctas y que meterse con las figuras que describe es muy riesgoso.

 No corre los mismos peligros de Pacho de Roux, y por eso no necesita a Dios, pero sí demanda la solidaridad de quienes creemos que la libertad de expresión está amenazada por el poder que busca acallar la disidencia y la crítica pacíficas. Molano sabe que al menos conmigo cuenta.

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