Por: Juan Carlos Botero

¿Existen los ovnis?

Al contemplar las estrellas muchos nos hemos preguntado si hay vida en otros planetas y si los ovnis son reales. Es un tema delicado, rodeado de temores, prejuicios y suspicacias, con bastante engaño y noticias falsas, guasones que buscan asustar o reírse de la gente, y fanáticos listos a creer de todo. Para rematar, muchos de quienes no creen no lo harán nunca, así que la mera posibilidad de tener un diálogo al respecto no es fácil.

Aun así, varios aspectos de los ovnis son desconcertantes.

De un lado, el número de avistamientos. Son demasiados. Claro, desde que existen los drones es posible que casi todos los testimonios sean de estos aparatos, pero al tomar en cuenta la cantidad de avistamientos que ocurrieron antes, desde hace siglos hasta hace una década, digamos, es asombroso. Porque son miles. Y la cantidad es diciente, porque quizá la mayoría son bromas para aterrar o estafar al público. Y quizás otro porcentaje son errores de buena fe, el fulano que de veras confundió la estrella fugaz con un platillo volador. Pero hay cientos de avistamientos que son inexplicables. Testimonios de hechos que desafían una tesis terrenal. Y para que sea cierto que los ovnis en efecto no existen, cada una de estas vivencias tendría que ser falsa. Y eso es improbable. Porque repito: son miles de testimonios a lo largo de siglos, ¿y es factible que todos, sin excepción, sean errores o engaños? Es decir, ¿que el 100 % de cada año, y el 100 % de todos los años, sean falsos? Porque basta que uno solo sea genuino para demostrar que los ovnis existen. Por algo un científico como Michio Kaku opina que son reales.

No sólo eso. Sin duda, unos tienen mucho qué ganar con el engaño, pero otros tienen mucho qué perder si dicen haber visto un ovni, y aun así lo han hecho. A pesar de los costos a su prestigio y carrera profesional, son demasiados los pilotos, astronautas, políticos, militares y civiles, alrededor del globo, que han tenido que confesar en público lo que han visto. Y lo que dicen haber visto es inexplicable.

Además, entre muchos otros factores, hay dos persuasivos. El primero es SETI. Este proyecto existe desde 1984; fue apoyado por Carl Sagan, y es financiado por la NASA, Berkeley y ejecutivos como Paul Allen de Microsoft, con un costo de millones de dólares, dedicado a la búsqueda de señales procedentes de otros planetas, mediante 350 radiotelescopios. Que exista este proyecto es significativo, porque si fuera una posibilidad descabellada detectar, algún día, vida extraterrestre, seguro no habría tanto talento y dinero invertido en una locura.

Y el segundo factor es Nazca. En ese valle del Perú, trazados hace 1.500 años, hay bellas e inmensas figuras, varias que sólo se pueden apreciar desde el cielo. ¿Con qué fin se hicieron? ¿Y para qué hacerlas así, si no se podían admirar en la vida diaria? ¿Y cómo hicieron esos geoglifos con los utensilios de la época? Hay cientos de animales, insectos y complejos diseños geométricos trazados en el desierto, y uno tiene claro aspecto de astronauta, y hay miles de líneas muy largas, rectas y perfectas como pistas de aterrizaje, en un espacio de 450 kilómetros cuadrados… En fin, no sé si existen los ovnis. Pero hay elementos para pensarlo. O, al menos, para tener una buena charla al respecto.

 

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