Por: Oscar Guardiola-Rivera

Extinction rebellion

¿Qué es Extinction Rebellion? Puede ser el más contundente acto de desobediencia civil en la historia europea reciente. Su objetivo consiste en hacer uso de la fuerza no-violenta para presionar a los poderes políticos y económicos para evitar o moderar las consecuencias actuales y potenciales del cambio climático.

Quienes se han unido a las actividades de desobediencia esta semana toman muy en serio dichas consecuencias. Ocuparon varios puntos de la ciudad de Londres y bloquearon parte de su red ferroviaria y de carreteras hasta paralizarla. El miércoles pasado fueron el Docklands Light Railway y la residencia del líder socialista Jeremy Corbyn, a quien consideran  “la mejor esperanza que tiene este país”. El viernes, un grupo de activistas nacidos después de 1990 se reunió en las calles del principal aeropuerto de la ciudad para preguntar: “¿Seremos la ultima generación?”

El domingo, la activista adolescente Greta Thunberg se dirigió a una concentración en Marble Arch seguida de la reconocida banda de trip-hop Massive Attack. El domingo, otro grupo descendió sobre el Museo de Historia Natural en el acomodado sector de Kensington en una performancia a la Carlos Motta, un “die in” análogo a la extinción masiva en curso.

¿Es un mero acto o un movimiento?  Para comenzar, su actitud contrasta con la de la mayoría de los políticos. Estos o bien reconocen las implicaciones desastrosas de las conclusiones alcanzadas por la ciencia del cambio climático, pero no están dispuestos a hacer lo necesario, o bien las niegan bajo el pretexto de que se trata de un “complot comunista” como dicen Trump y Bolsonaro.

Se trata de un diseño deliberado, consciente de la conexión real que existe entre los hechos del cambio climático, el statu-quo económico-político cuya inercia ideológica niega o minimiza las implicaciones de estos hechos, y el anticipar las condiciones necesarias a la luz de las cuales reflexionar y orientar sus acciones para salvar el presente y producir un futuro diferente. Con claridad, ha aprendido lecciones de acciones similares en el pasado y por ello no se le puede condenar de antemano a repetir el destino supuestamente violento y totalitario de otras fuerzas de cambio colectivo, como hacen las élites colombianas respecto de la minga.

¿Existe alguna relación mas profunda entre movimientos contemporáneos como Extinction Rebellion y la minga? Por lo pronto, en ambos casos asistimos a la politización de la historia, la interlocución antropológica y las ciencias duras, en el mejor de los sentidos. Esta incorporación de conocimientos científico-históricos y antropológicos en el discurso público cambia en sus actores las concepciones de lo actual y lo posible.

Por ello requiere que cambiemos también nuestras concepciones acerca del cambio social. Quizás no sea mera coincidencia que el símbolo de Extinction Rebellion sea el mismo de las cosmografías Desana: dos triángulos o conos unidos que vistos desde arriba aparecen como un vórtice. El reloj de arena. El futuro abierto.

 

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