Periodismo y posconflicto: retos y desafíos para el próximo cuatrienio

hace 1 hora

Extradición

Escribe el doctor Yesid Reyes Alvarado, en su columna “Extradición: entre lo jurídico y lo político”, que “desde el punto de vista jurídico, los guerrilleros detenidos sólo pueden ser extraditados y juzgados en Estados Unidos por los delitos cometidos en ese país o contra sus ciudadanos”.

Lamentable comentario proveniente de un jurista, quien debe saber que de acuerdo con el llamado “estatuto territorial”, los delitos se juzgan en el país en que se cometen total o parcialmente.

De conformidad con lo establecido en el artículo 35 de la Constitución Nacional, modificado por el acto legislativo 01 de 1997 y 18 del Código Penal (Ley 599 de 2000), la extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto, con la ley. La extradición de los colombianos por nacimiento sólo se concederá por delitos cometidos total o parcialmente en el exterior, considerados como tales en la legislación penal colombiana.

Por lo anterior, la columna del Dr. Reyes desinforma a la comunidad, creando una base de opinión favorable para que las autoridades desconozcan la ley y la Constitución colombiana al extraditar hacia los Estados Unidos a los guerrilleros de las Farc Gerardo Antonio Aguilar y Alexander Farfán Suárez, conocidos como César y Enrique Gafas, capturados durante el rescate de Íngrid Betancourt, tres norteamericanos y 11 colombianos más, por los delitos de secuestro y terrorismo, delitos cuya comisión se inició y agotó en Colombia, haciendo jurídicamente inviable la extradición, así hayan sido víctimas de estos delitos tres norteamericanos. Sólo si se cumplen los requisitos constitucionales y legales para aprobar la extradición, y la Corte Suprema la aprueba, da pie para analizar la conveniencia política o no, sin desconocer los derechos de las víctimas colombianas.

Eduardo Matyas Camargo.  Abogado de Alias Cesar y Enrique Gafas.  Bogotá.

La marcha

Dentro de esa múltiple correspondencia que reciben de todos los rincones nacionales, predomina Bogotá, y aunque la capital sintetiza la realidad del país, qué bueno que ustedes procuren ofrecer proporcionalmente a la provincia colombiana la posibilidad para expresarse.

La marcha del 20 de Julio, por ejemplo, se vivió en varias dimensiones: en el exterior con su epicentro París con el impacto y el colorido de la indiscutible figura como lo es Íngrid Betancourt y la calidad de artistas que la acompañaron; en todo el territorio nacional con el protagonismo, esta vez, del Amazonas y naturalmente, la capital que congrega a todos y a todo.

Para que los colombianos hayamos llegado a este punto de aparente hermandad por los compatriotas secuestrados y desaparecidos, primero vivimos una etapa de reproches de propios y extraños. Cada vez que en España se vivía un episodio de violencia generada por Eta, el país entero salía a marchar. Y simultáneamente nos reprochábamos, unos con sinceridad, otros con prepotencia, que nos importaba un soberano comino lo que pasara en Colombia: masacres, desapariciones, secuestros y todos como si nada: reinados, festivales y actos de corruptela al por mayor. Y era verdad.

Hoy ese panorama ha cambiado favorablemente, con lo cual no estamos afirmando que el problema de nuestro conflicto cincuentenario se haya terminado, ni mucho menos. Pero sí ha aflorado un poco más de sensibilidad por parte de la ciudadanía. En mi concepto, mucho de esto lo debemos al humilde caminante de Sandoná, quien sufre más que nadie el dolor del secuestro interminable. El Profesor Moncayo, con todos sus aciertos y errores, sacudió a Colombia y buena parte de la comunidad internacional.

De todas maneras, estas jornadas, como ésta del aniversario del grito de Independencia, por su organización y forma de convocatoria, contribuyen a consolidar los lazos de familia y de vecindad. Los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos tuvimos un día especial. En Pasto, acompañados de un sol esplendoroso y esperanzador.

Ana María Córdoba Barahona.  San Juan de Pasto.

Fe de erratas

En la entrevista de ayer, Unchatcon... realizada al Secretario General de la Presidencia de la República, Bernardo Moreno, en la pregunta “¿cuál es el lagarto más difícil de lidiar?” apareció “La Costa” debido a un error de digitación. La respuesta original ha debido ser “Lacoste”.

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