Por: Hernán Peláez Restrepo

Facetas

El fútbol, a través de sus equipos y jugadores, ofrece constantemente distintas facetas. Hay algunas formaciones en las que no se notan cambios de un juego a otro.

O siguen siendo planos en sus planes de ataque, por ejemplo, o continúan ofreciendo fisuras en sus esquemas defensivos. Tal el caso del Medellín. Perdió su último enfrentamiento con Nacional sin demostrar alternativas diferentes a una defensa flojísima y poco orden para atacar. Nacional, por su parte, le tomó la medida y fue así como Daniel Torres se ocupó en la marcación del supuestamente generador de juego, Luis Fernando Mosquera.

A ello contribuyó en alto grado la pasividad de Mosquera, un jugador reconocido por sus condiciones en manejo de balón y remate correcto en tiros libres directos, pero se resigna con facilidad. No se siente ni líder ni capaz de echarse el equipo al hombro. Esta faceta siempre la ha exhibido, desde sus días en Quindío, Santa Fe y su intrascendente paso por el fútbol mexicano. Es un buen socio secundario y nada más. Torres estuvo pendiente de él y fue así como el DIM quedó dependiendo de Choronta Restrepo, a muchos metros de distancia de Pezzutti.

Faceta curiosa la que viene mostrando Jonathan Álvarez, el zurdo. Por movimientos y manejo de balón, encaja en el puesto del famoso número diez. Se suponía que a él lo iban a marcar los volantes del Medellín, pues, curiosamente en los dos clásicos, pareciera el más afanado por estorbar a Choronta. Es decir, el mundo al revés: en lugar de ser marcado y preocupación para el rival, terminó siendo un marcador más. Le cambiaron el papel y así se desperdicia su sentido de juego. Nacional, de a poco y admitiendo la importancia de Dorlan Pabón para generar jugadas de gol, va formalizando una estable línea. Le comienza a rendir en la tabla de posiciones.

Ganó Nacional en un partido donde el Medellín se embolató, ofreciendo algunos chispazos de buen juego al comienzo, sobre todo en la zona de Arias. Después, comenzando por Mosquera, hubo resignación y desorden.

Faceta preocupante la del Pereira que, con la victoria de América, se mantiene a una respetable distancia en la parte baja de la tabla de posiciones. La clave está en llegar a ser penúltimo, pues ahí al menos dispondrá de una opción llamada promoción. Pero siendo último se marchará a la Primera B. Curiosamente, el equipo matecaña intenta jugar para ganar, lucha, no se entrega, encontró goles en Cano, y al final no le rinde. De paso, América, aprovechando una faceta lamentable del calendario, dispone de tres juegos pendientes, donde puede asegurar su salvación. A pocas fechas del final, el semblante pereirano, y eso que dispone de excelente convocatoria de público, no luce como el mejor.

 

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