Por: Juan Pablo Barrientos

Fanáticos vs Francisco

La mexicana Lucrecia Rego de Planas fue directora del portal catholic.net por 10 años. Es una de las más acérrimas defensoras del difunto fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, quien según el New York Times "había violado a seminaristas, engendró varios hijos y participó en el abuso de drogas".

Sí, Maciel fue defendido a capa y espada por esta escritora, a pesar de que fue separado de su ministerio sacerdotal en el 2006 y en el 2010 los Legionarios reconocieron las acusaciones de abuso sexual a menores y se desvincularon de su fundador. 

El mundo está embelesado con el papa Francisco. Creyentes y no creyentes celebran todos los días sus excentricidades, que son primera plana en todos los medios de comunicación. Sin embargo, el ala radical-conservadora de la iglesia Católica, que son esos que creen que ser Católico es rechazar el aborto, los homosexuales, el condón (Rego lo hizo, tuvo 9 hijos), el concubinato, etc., no están tan contentos con el pontificado de Francisco, y lo dejan entrever en las palabras de esta fanática, que quiero citar textualmente. Como ella, muchos defienden personajes que son fieles a la doctrina de la Iglesia, sin importar cuántos abusos hayan cometido, y atacan, con un cinismo que no tiene límites, al papa, por su postura liberal y aperturista.

"Me he decidido a escribirte porque estoy sufriendo y necesito que me consueles", dice la señora Rego, al mostrar en su blog (http://lacomunidad.elpais.com/lplanas/2013/9/26/perplejidad-carta-al-papa-francisco) la insatisfacción de los conservadores de la Iglesia con Francisco.

"Cuando te conocí por primera vez, siendo el cardenal Bergoglio, y durante esas convivencias cercanas, me llamaba la atención y me desconcertaba que nunca hacías las cosas como los demás cardenales y obispos. Por poner algunos ejemplos: eras el único entre ellos que no hacía la genuflexión frente al sagrario ni durante la Consagración; si todos los obispos se presentaban con su sotana o traje talar, porque así lo requerían las normas de la reunión, tú te presentabas con traje de calle y alzacuellos. Si todos se sentaban en los lugares reservados para los obispos y cardenales, tú dejabas vacío el sitio del cardenal Bergoglio y te sentabas hasta atrás, diciendo 'aquí estoy bien, así me siento más a gusto'. Si los demás llegaban en un coche correspondiente a la dignidad de un obispo, tú llegabas, más tarde que los demás, ajetreado y presuroso, contando en voz alta tus encuentros en el transporte público que habías elegido para llegar a la reunión. Al ver esas cosas, ¡qué vergüenza contártelo!, yo decía para mis adentros: – 'Uf… ¡qué ganas de llamar la atención! ¿por qué no, si quiere ser de verdad humilde y sencillo, mejor se comporta como los demás obispos para pasar desapercibido?'."

Para los fanáticos, un carro es símbolo de dignidad y es de muy mal gusto hacer las cosas de otra forma, como lo afirma la señora al criticar al papa cuando fue elegido "pues pediste zapatos distintos, anillo distinto, cruz distinta, silla distinta y hasta habitación y casa distinta al resto de los Papas, que siempre se habían acomodado humildemente a lo ya existente, sin requerir de cosas 'especiales' para ellos".

Rego dice estar sufriendo por algunas de las acciones de Francisco, porque este "no hace la genuflexión frente al Sagrario ni en la Consagración como lo marca el ritual de la Misa; eliminó el uso de la patena y los reclinatorios para los comulgantes; no baja nunca a dar la comunión a los fieles; no se llama a sí mismo 'el Papa' sino sólo 'el obispo de Roma'; no usa ya el anillo de pescador; le lavó los pies a una mujer musulmana en el Jueves Santo, siendo esta una violación a las normas litúrgicas; castigó a los frailes franciscanos de la Inmaculada porque celebraban la Misa en el rito antiguo; se burló públicamente del grupo que le mandó un ramillete espiritual, llamándoles 'ésos que cuentan las oraciones'".

Y continúa, con un dogma clave para los extremistas católicos: la lucha contra el aborto, "tengo mil amigos 'pro-vida' que, siendo católicos de primera, los derrumbaste hace unos días al llamarles obsesionados y obsesivos". Según esta mujer, ser católico de primera significa ser antiaborto, punto, ignorando otro temas claves de la Doctrina Social de la Iglesia. El papa lo ha entendido, y por eso le pidió a los jóvenes en Brasil "armar lío" con lo que la señora Rego se indignó más, pues "la palabra 'lío', hasta donde yo sé, es sinónimo de 'desorden', 'caos', 'confusión'". También defendió a sus amigas solteronas, según ella, insultadas por el papa: "conozco a muchas mujeres solteras mayores (solteronas), que son muy alegres, muy simpáticas y muy generosas y que se sintieron verdaderas piltrafas cuando tú le dijiste a las religiosas que no debían tener cara de solteronas". 

Concluye la autora que Francisco está equivocado al decir que “éste, que estamos viviendo, es uno de los mejores tiempos de la Iglesia”. Según ella, esto es falso pues  "hay millones de jóvenes católicos viviendo en concubinato y otros tantos millones de matrimonios católicos tomando anticonceptivos; el divorcio es 'nuestro pan de cada día' y millones de madres católicas matan a sus hijos no nacidos con la ayuda de médicos católicos; hay millones de empresarios católicos que no se guían por la doctrina social de la Iglesia, sino por la ambición y la avaricia; hay miles de sacerdotes que cometen abusos litúrgicos; hay cientos de millones de católicos que jamás han tenido un encuentro con Cristo y no conocen ni lo más esencial de la doctrina; la educación y los gobiernos están en manos de la masonería y la economía mundial en manos del sionismo". 

Nótese que Rego siempre habla de abusos litúrgicos, pero jamás, en ninguno de sus escritos, habla de abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Como voz autorizada de la iglesia nunca rechazó la pederastia, vivo ejemplo de esto es que siempre defendió al delincuente de Maciel.

El papa tiene un reto muy grande en la iglesia Católica. Sin embargo, está rodeado de una jauría de mastines peligrosísimos, liderados por el cardenal Tarcisio Bertone. Son miles los católicos que piensan como esta mujer, por lo que un cisma dentro del catolicismo podría ser inminente si el papa continúa con el mismo tono. Ojalá continúe.

Periodista Mesa de Trabajo de La Fm

@juanpbarrientos
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