Por: Uriel Ortiz Soto

Farc: sin liderazgo y unidad de mando

Con la muerte de tirofijo y los continuos golpes propinados por la Fuerza Pública a las farc en los últimos meses, esta organización guerrillera tiene sus días contados.

Desde hace varios años el liderazgo de tirofijo, estaba totalmente arruinado por su avanzada edad, y la unidad de mando a la deriva, por el acose permanente de las Autoridades. Los comandantes de frentes, y principales cabecillas que forman parte del secretariado se encuentran prácticamente acorralados y la tropa guerrillera totalmente desmoralizada, mal alimentados, sin dotes de campaña y padeciendo todo tipo de enfermedades propias de las regiones de combate.

Lo más nefasto para cualquier organización militar, es cuando se pierde el liderazgo y la unidad de mando. No es equivocado decir que las: fuerzas armadas revolucionarias de Colombia, farc, desde los inicios de su fundación siempre habían estado bajo el domino y las orientaciones de un solo y único jefe: “Manuel Marulanda Vélez” alias “tirofijo”. Sin su visto bueno no se movía nada, y todo estaba bajo su control y orientación. El Secretariado, tenía que ceñirse estrictamente a su voluntad y era tan autoritario que los nombraba casi que a dedo sin dar oportunidad a debates democráticos en el seno de la organización.

Cuando “tirofijo” empezó a sentir el agobio de los años, así mismo, cundió la indisciplina; se comenta que en los últimos meses poco participaba de las actividades propias de la acción subversiva, es decir, no pasaba de ser figura decorativa, donde todo el mundo lo respectaba, pero, sus órdenes eran confusas y sus orientaciones caían en el vacío, era tal el desconcierto, que, los consejeros, tenían que corregir sus desfases relacionados con las órdenes de mando.

El 2.007, fue un año negro para las farc, la acción de las Fuerzas Militares, fue muy positiva y la muerte de varios de sus combatientes de cierta relevancia terminó minándoles su capacidad de combate, que como consecuencia lógica trajo la desmoralización de todos los frentes. El Comando Fudra, ha tomado con mucha seriedad,  responsabilidad y profesionalismo, la misión de estrechar todos los días, el anillo del área donde permanecen buena parte del secretariado y los secuestrados.

En el año 2.008 fue el golpe mortal propinando la muerte del “Raúl Reyes”. Con él se destruyó buena parte de su logística; la entrega de alias “Karina”y otros connotados dirigentes capturados, o dados de baja, dieron como resultado la continua, entrega y deserción de varios subversivos. Las ofertas hechas por el Gobierno, para quienes se reintegren a la vida civil, con la entrega de secuestrados, son el mayor atractivo y podemos estar seguros que en próximos días vendrán grandes sorpresas. Con la muerte de su líder máximo, ha empezado la liquidación definitiva de este ejército de facinerosos que durante más de cincuenta años, puso en jaque al pueblo Colombiano y sembró el terror, en campos, pueblos y ciudades.     

Se confirma que el reemplazo de “tirofijo” es Alfonso Cano. Dicen, quienes lo conocen, que, es persona de decisiones muy radicales, sin embargo, en algunas declaraciones ha manifestado que la lucha de más de cincuenta años en el monte, ha sido estéril, porque no ha arrojado los resultados esperados, lo que quiere decir que no se encuentra muy conforme combatiendo para finalmente servir de carne de cañón. De la aceptación que el nuevo comandante pueda tener en las filas de las farc, depende que la organización guerrillera tome mayor beligerancia y sea más exigente en negociar un Acuerdo Humanitario. Sin embargo, el tiempo se encargará de despejar el camino.  

Lo que se avizora en un inmediato futuro, dada la incertidumbre que reina dentro de la organización subversiva, es que los frentes empiecen a actuar independientemente como mini organizaciones criminales, para continuar nutriéndose de cuánto acto delictivo encuentren en el camino. La parte ideológica con la que nacieron y se presentaron ante la opinión nacional, la abandonaron para dedicarse a ser vulgares delincuentes del: narcotráfico, secuestro, extorsión, chantaje, voladura de oleoductos, puentes, escuelas, puestos de salud, puestos de policía, iglesias, masacres indiscriminada de campesinos, violadores de mujeres, reclutadores de menores, para sus incursiones bárbaras y  en fin, toda una parafernalia de atrocidades que nada tienen que ver con los ideales y la actividad de un buen guerrero y luchador revolucionario.
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