Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Fauna silvestre urbana

Nos hemos acostumbrado a pensar que la vida silvestre está solo en los campos, pero en Bogotá, al igual que en muchas otras ciudades colombianas, hay gran diversidad de fauna silvestre.

Según Mateo Hernández —quien ha creado un grupo muy activo de seguidores de la fauna bogotana—, tenemos algo más de 600 especies de animales entre mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces, insectos, arañas, crustáceos, ciempiés, milpiés, caracoles, lombrices y otros invertebrados, registrados para el área del Distrito Especial, incluyendo su parte urbana y rural.

En aves se registran cerca de 200 especies en total; para el área urbana fueron registradas 153 por la Secretaría de Ambiente (2010). Mencionemos un punto de referencia: en todo el continente europeo hay registradas cerca de 800 especies de aves incluyendo aves residentes y migratorias. Estos datos hablan de la importancia de la biodiversidad aun en nuestras áreas urbanas y señalan la importancia de conservar y ampliar las áreas verdes dentro de los espacios construidos y en las zonas periféricas a los centros poblados en todo el país.

Pero no son solo aves. En mamíferos se han registrado más de 30 especies silvestres, sin incluir las mascotas ni aquellas que se han escapado de los hogares y hoy son callejeras (como algunos perros). Anfibios y peces requieren especial atención y son buenos indicadores de la calidad de las aguas y su nivel de contaminación. De anfibios se encuentran unas ocho especies y de peces, solo siete en todo el Distrito.

El mayor aporte al gran número de especies registradas viene de los insectos, pero aún faltan estudios que muestren toda la riqueza de insectos que viven en Bogotá y alrededores. Según la plataforma NaturaLista, que puede ser consultada por el público, hay registros de cerca de 300 especies de insectos. Hernández asegura que debe haber varios cientos de especies adicionales, aún no registradas, viviendo en esta área.

En mariposas y polillas hay registros de alrededor de 90 especies y se estima que puede haber muchas especies no registradas. Otros grupos de invertebrados se encuentran aún menos estudiados y hay mucho trabajo por hacer para completar el inventario de fauna urbana y el papel que juega en los ecosistemas urbanos.

Los millones de habitantes urbanos —que por estos días de vacaciones salimos al campo en búsqueda de la naturaleza— también tenemos un papel en la conservación y posibilidad de observación de la naturaleza en los alrededores de nuestro hogar, calles y zonas verdes cercanas. Los árboles en las calles y jardines juegan un papel clave para la conservación de la fauna silvestre urbana, la calidad de vida humana y la valorización predial. Defendamos nuestros árboles, sembremos muchos más y protejamos nuestras zonas verdes. En muchas ciudades del mundo, con menor riqueza de fauna silvestre, ya están tumbando áreas construidas para generar espacios verdes. Es tiempo de que nosotros empecemos a planificar el incremento de zonas verdes en nuestros centros poblados. Ojalá nuestro interés ciudadano por la vida silvestre nos lleve a jugar un papel más activo en la gestión y conservación de los espacios verdes urbanos y de los ecosistemas intervenidos y no intervenidos en los espacios rurales.

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2018-12-26T01:30:54-05:00

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2018-12-26T01:45:01-05:00

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