Por: Columnista invitado

FECODE, más política, menos politiquera

*Jose Darwin Lenis Mejía 

A pesar de su aguerrido y plausible esfuerzo, hoy la Federación Colombiana de Educadores-FECODE pasa por un momento histórico de cierto quiebre ideológico sindical por la división político-administrativa establecida principalmente por los maestros perteneciente al “nuevo” estatuto docente 1278 de 2002. Maestros que a la fecha suman el 45,61% de los 320 mil afiliados a la máxima agremiación sindical de educadores. Parte de esta fractura entre maestros de los dos estatutos (1278 de 2002 y 2277 de 1979) se acentuó en el pasado paro nacional realizado entre los meses de mayo y junio, dada la conservación de la evaluación de desempeño en los acuerdos MEN-FECODE que entre otros aspectos permitieron levantar el paro. 

La Evaluación de Carácter Diagnostica Formativa –ECDF es considerada  por una gran mayoría de maestros del nuevo estatuto como un gran obstáculo para el mejoramiento salarial y por ende en calidad de vida. Vale aclarar, que este proceso evaluativo es considerado por muchos educadores nefasto y retrograda para la calidad educativa del país por considerarlo sancionador y no formativo como contrariamente lo plantea el MEN. El malestar se centra en que la ECDF estandariza el proceso pedagógico, formatea las formas de diseñar las clases y dificulta el ascenso y mejoramiento salarial.

Derogarlo en su totalidad es el grito de los maestros que ingresaron en la última década, petición a la cual el gobierno nacional le ha hecho conejo, generando por esta vía un mayor descontento y división magisterial. Al punto que, en algunas ciudades se presentan dimisiones a los sindicatos regionales filiales de FECODE, debilitando de paso la robustez, poder, beligerancia y unidad de lucha de la organización sindical. En este sentido, al analizar la reciente Asamblea General Federal de FECODE, realizada en Medellín entre el 25 y 28 del mes pasado.

Queda claro que se movieron algunas fichas políticas para las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2018, el slogan de Unidad y Lucha se fragilizó y dispersó en el debate político-sindical a consecuencia de aprobar elecciones de comité ejecutivo para septiembre de 2018, una vez haya pasado el proceso electoral nacional. Los argumentos para tal decisión son diversos, por ejemplo hacer seguimiento a los acuerdos medianamente cumplidos por el MEN, continuar con una mayor discusión y análisis para consolidar una propuesta seria de estatuto único de la carrera docente o presentar al gobierno nacional el próximo pliego de peticiones laborales.

En las distintas comisiones se aprobaron la mayoría de temáticas abordadas en ejes sustanciales como:

  1. En la coyuntura política nacional e internacional, defender los acuerdos de paz y la implementación de la JEP y el rechazo total a la política mercantil de la educación impuesta por la banca internacional.
  2. Fortalecer la política del derecho a la educación pública, gratuita y cargo del Estado en la que la escuela es un territorio de paz y la pedagogía eje sustancial del movimiento pedagógico.
  3. Trabajar en consolidar una propuesta única de estatuto docente, que dimensione el mejoramiento de las condiciones de enseñanza y de la profesión docente.
  4. Luchar permanentemente por la dignificación del servicio de salud y de las prestaciones sociales para las cuales se ratificó con pocas objeciones las adjudicaciones zonales de la prestación del servicio médico a los maestros y sus familias.
  5. Fomentar la política de unidad sindical y de contexto electoral, en ella se aprobó las elecciones de comité ejecutivo de FECODE para el 21 de septiembre de 2018.
  6. Política financiera y plan de trabajo, en la federación continuará con un plan de acción que revindique las condiciones sociales del magisterio colombiano y fortalezca la política pública educativa.  

Para ampliar la mirada y el espacio de debate, es pertinente hurgar sobre las siguientes preguntas que invitan a la reflexión política magisterial.

¿Cuáles serán los planes realmente estratégicos de movilización ante un gobierno que ya literalmente feneció y cuyo interés en educación se ven reflejados en la disminución presupuestal para el 2018?

¿Cómo posibilitar la escuela como territorio de paz, si la violencia y la muerte de maestros y líderes sociales es un diario acontecer?

¿Cómo limar las asperezas entre colegas y ampliar la democracia sindical, sin limitar la participación política para todos aquellos que tienen aspiraciones de elegir y ser elegidos?

¿Por qué continuar con una Jornada Única Escolar, si el gobierno no se responsabiliza en girar recursos para el programa de alimentación escolar?

¿Será posible lograr aprobar un acto legislativo que incremente dinero de manera real al SGP, sin salir a la manifestación y el derecho a la protesta en las calles y plazas públicas, más ahora que el ministro Hacienda Mauricio Cárdenas tiene intenciones de presentar proyecto de ley 2018 sin consultar o tener en cuenta la mesa de negociación con FECODE?

¿Cuáles son las políticas pedagógicas alternativas para el desarrollo integral de los niños y niñas que permita eliminar las brechas de inequidad y pobreza en referencia a un plan decenal 2016-2026 de orden meramente indicativo?

En prospectiva política la tarea de la federación es muy dura. Empieza por liderar ante tantas dudas e inquietudes propuestas de unidad sindical magisterial. De otra parte, fomentar alianzas en las próximas legislativas nacionales que beneficien efectivamente a los maestros, trabajadores, niños, niñas, jóvenes y ciudadanos en general por la defensa de una educación pública con calidad.

Finalmente, las asambleas de FECODE, tienen que ser más políticas y menos politiqueras. Porque la división magisterial debilita lo estratégico del accionar pedagógico-sindical y permite el embate de las fuerzas derechistas y neoliberales que promueven la fragilización de la unidad, de la resistencia política y la movilización social.

 

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