Por: Iván Mejía Álvarez

Felipão, ¿culpable?

A pocos les gusta el fútbol que juega Brasil desde hace meses. Brasil, dicen, se salió del molde y juega a otra cosa, lejana al jogo bonito que hizo brillar la canarinha durante muchos años como referente de la estética y el buen gusto.

¿Qué porcentaje de responsabilidad le cabe a Felipão? Toda, dicen sus detractores. Sin embargo, habría que pensar si Scolari simplemente adapta su equipo a las posibilidades de las que dispone.

Una anécdota: en 1970, cuando Zagallo era el técnico, se encontró con una brillante generación de genios, todos 10 en sus equipos. Zagallo armó un equipo donde ubicó en diferentes posiciones a esas estrellas. A Jairzinho lo corrió a la banda derecha, a Gerson lo dejó de volante interno, Tostão fue en punta, Rivelinho fue volante por izquierda y Pelé jugó de armador. Todos felices, y ese equipo brilló como uno de los mejores de la historia.

Pregunta: ¿cuántos grandes jugadores tiene hoy Brasil? Neymar y punto. Un solo crack. Los otros son apenas buenos jugadores y esa es la gran diferencia. Una cosa es un crack y otra un buen futbolista.

Hace mucho tiempo que Brasil no tiene una constelación de estrellas. La última gran selección auriverde, la de España-82, contaba con Falcão, Toninho Cerezo, Zico, Sócrates, todos muy buenos, y así. Aunque aquel equipo de Telé Santana no haya sido campeón, era una aceitada máquina de jugar a la pelota.

El problema es que en Brasil también existe el “resultadismo” y los técnicos internos tienen que ganar a como dé lugar. Y para conseguir victorias apelan a los de marca, a los que pegan, a los que destruyen, olvidándose de los que juegan y divierten.

La fábrica brasileña ya no produce cracks. El Neymar de hoy difícilmente jugaría en el equipo de Telé y muchísimo menos en el de Zagallo. Y Neymar es el único referente de esta generación, el único al que el marketing quiere elevar a la condición de ícono.

Entonces, ¿qué culpa tiene Luiz Felipe Scolari de no poder armar un equipo como el que los brasileños y los adeptos a la historia de la canarinha soñarían, si carece de esos jugadores? El tema es sencillo: con guanábana no se puede fabricar limonada... con estos jugadores sólo se puede apelar a pelear en el medio y esperar genialidades del único referente, que es Neymar.

Y a Neymar le falta pelo para moña...

 

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