Por: Nicolás Rodríguez

Feliz cumpleaños

TODA GUERRA TERMINA EN UN MU-seo. Porque allá va a dar cuando las partes hacen las paces y alguien se interesa por su historia, pero también porque ahí mismo, en la sobriedad del lugar al que algunos asisten para identificar a sus héroes, sigue habiendo una batalla. En cuyo caso, entonces, la guerra sólo continúa, ahora en un plano simbólico. El museo, puede decirse, es otro campo de lucha.

 

Por estos días en que se celebran los primeros cincuenta años de la Convención Única de Estupefacientes, bien vale la pena pensar en la guerra contra las drogas. Y no para exigir un replanteamiento de las oscurantistas políticas prohibitivas, como ya es habitual en la opinión nacional e internacional, sino con el objetivo, acaso menos transgresor, de preguntar simplemente en qué es que consiste la guerra (y qué es lo que hay para festejar).

Lo primero que llama la atención es la idea misma de “guerra contra las drogas”. Pese a que es de sentido común suponer que toda guerra tiene un final, en esta ocasión el fin último parece ser la guerra. Porque los Estados Unidos, que tanto se preocupan por los derechos humanos, no impusieron un estado excepcional sino que declararon, más bien, el estado permanente de guerra. No repararon, siquiera, en las enseñanzas de Sun Tzu (que circulan en cualquier galleta de la fortuna), para quien la guerra hay que ganarla antes de declararla.

Una guerra, además, de cuyos ideólogos desconfiamos y con cuyas batallas y lugares emblemáticos no estamos familiarizados. Una guerra, en últimas, en la que los héroes (policías y militares entregados al absurdo de una guerra sin fin) serán recordados, inevitablemente, como víctimas. Y una guerra, también, que de entrar algún día al museo (de lo ridículo) lo hará como monumento al miedo que produce el placer.

Finalmente, en época de aniversario no nos queda a los colombianos (pero también a los peruanos y a los bolivianos y al mundo entero) sino aplaudir el que Honduras haya anunciado que encontró su primer laboratorio de procesamiento de pasta base de cocaína. ¡Qué tranquilidad!

 

nicolasidarraga@gmail.com

 

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