Por: Manuel Drezner
El arte y la cultura

Festival de piano de la UIS

El lanzamiento del Festival Internacional de Piano de la Universidad Industrial de Santander fue hecho por el pianista ruso residente entre nosotros Sergei Sichkov. Se trata de un importante acontecimiento musical que desde hace años se lleva a cabo en Bucaramanga bajo el patrocinio de la mencionada institución y que este año incluirá siete recitales por artistas internacionales, pero además se podrán oír nada menos que cincuenta pianistas infantiles y juveniles para quienes se harán conciertos didácticos. El escenario de los conciertos es múltiple, ya que habrá presentaciones no solo en Bucaramanga, sino que además se extenderán a diferentes municipios en Santander y fuera de eso habrá clases maestras para los interesados. Todo lo anterior demuestra que se trata de un evento artístico de envergadura y eso lo confirma la interesante programación que los diversos invitados especiales llevarán a cabo.

Por ejemplo, el venezolano David Ascanio tocará obras para piano del colombiano Blas Emilio Atehortúa, uno de los músicos nacionales más prolíficos, además de creaciones de Joaquín Rodrigo, Villa-Lobos y el venezolano Inocente Carreño. Rodrigo Vasco presentará un ambicioso programa con dos de las sonatas de Ginastera y el instrumentista chino Jigjing Wang, ganador de importantes concursos, hará un ambicioso programa en el que se destaca la inmensa sonata Hammerklavier, de Beethoven y por si esto fuera poco, la segunda sonata de Rachmaninov; Joel Fan presentará la versión original de la Rapsodia en Blue de Gershwin, además de la sonata de Liszt y finalmente el ruso Nikolai Kuznetsov hace un difícil recital que incluirá una sonata de Prokofiev y Cuadros de una exposición de Mussorgsky.

Como se puede ver por lo descrito, se trata de un evento de máxima categoría, en el cual los organizadores se han cuidado de escoger programas excelentes, alrededor de obras maestras y sin caer en la tentación de tratar de ser “populares” (como alguien lo dijo) con la inclusión de piecitas menores e intrascendentes. Por el contrario, en el marco de este festival se escucharán pináculos de la música para piano, es decir, que hacen una programación para que el público crezca a la altura de ella sin rebajarse al nivel más inferior posible.

Pero lo más importante de este festival de piano (que como se dijo llega a su vigésima versión) es que demuestra que ya los hechos musicales importantes no se concentran en la capital, sino que fuera de ella hay eventos del mayor interés, en los cuales la música juega el papel primordial, y no se trata de crear eventos sociales alrededor de ella, en los cuales los conciertos no son sino un pretexto para hacer después suculentos ágapes y otros hechos extramusicales.

Ojalá el festival perdure, ya que se trata de algo de la mayor importancia dentro del panorama musical de nuestro país.

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Manuel Drezner

¿Sí fomentarán la economía naranja?

Maisky con la Filarmónica

Lucha de clases en ballet y solistas venecianos

“Florencia en el Amazonas”

La programación del Santo Domingo