Por: Columna del lector

Ficción y género, a propósito de “El Bronx”

Por Adriana Hidalgo Cardona*

Los estereotipos de género se reproducen y naturalizan en la cotidianidad ocasionando violencias simbólicas y físicas. Influencian a través de la televisión que, amparándose en el regazo de los contenidos de ficción, caso serie El Bronx de Caracol Televisión, nos representa a las mujeres como objeto sexual, menos capaces e inferiores al hombre. Específicamente, hablo del paralelo realizado entre la figura del varón y la mujer policía:

De un lado, los policías hombres, Tovar y Neira, que durante años realizaron una labor de preparación mental, física, emocional y artística para ejecutar una importante misión de infiltración en El Bronx. De otro lado, la policía mujer, la capitana Andrade, a quien aparentemente muestran como una heroína, eficaz policía que para realizar la misma labor de infiltración que sus compañeros seduce y se acuesta con el jefe de la red de criminales de El Bronx (capítulo 43).

Es innegable que la televisión es un medio de identificación. Por ello, en un país donde los reportes de Medicina Legal muestran 1.724 mujeres asesinadas en los últimos dos años y donde en enero de este año el DANE no sólo revelaba un aumento en la tasa de desempleo sino en la brecha de género, considero importante regular contenidos de ficción: las historias deben ser contadas desde la orilla de los derechos de las mujeres, consolidando representaciones con garantía de derechos, así como sucede actualmente con los contenidos sobre infancia y adolescencia. Por eso sería complejo mostrar a algún niño “echando vicio” en El Bronx y, más aún, mostrarlo en esa situación sin que se haga alguna reflexión o cuestionamiento al respecto.

Se me refutará, como lo hizo Amparo Pérez en su respuesta a mi queja ante la Defensoría del Televidente, que “Andrade fue finalmente la que lideró la recuperación y liberación de algunos de los secuestrados” o que “como la vida misma todos los personajes atraviesan momentos difíciles y no por eso podemos comparar la ficción con la realidad”. Es cierto, pero lo cuestionable no es en sí la relación sexual que mantuvo ella, sino que se naturalice como parte de su oficio policial. En el capítulo 68, cuando se sugiere a la capitana la posibilidad de un embarazo producto de aquel encuentro, ella dice textualmente: “Lo de alias Manolo fue todo un operativo y como mujer que soy y profesional tomé todas las precauciones”. ¿No reafirma el guion un mensaje de que la mujer en su ejercicio profesional es objeto sexual? ¿Acaso a las policías sólo les queda seducir y acostarse con criminales?

Es violencia simbólica normalizar comportamientos que refuerzan prejuicios en torno a los medios que tenemos las mujeres para conseguir fines. Más aún, al referirse a un campo profesional masculinizado y hasta hace poco conquistado por mujeres. Desde un inicio, ella simplemente pudo optar por una labor de inteligencia policial. La serie no sólo deja de representar a las mujeres que trabajan en esta institución y similares, posiblemente también se desprestigia el trabajo que en la vida real realizan personas como la brigadier general Juliette Kure, primera mujer en dirigir la Escuela General Santander, o la coronel María Emma Caro Robles, primera jefe de Contrainteligencia en la Policía de Colombia. Historias como la de El Bronx seguramente alimentan la imaginación de más de un macho que piensa, de manera sarcástica y morbosa, sobre las oficiales en la vida real: “pero ¿cómo habrán conseguido su ascenso?”.

Escribí a la Policía Nacional y a la brigadier, invitándoles a que se pronuncien públicamente sobre la serie. Es deber de la institución exigir una representación televisiva digna del trabajo que realizan las mujeres en ella. Aún espero este pronunciamiento, sumándose a mi exigencia por una televisión que respete nuestros derechos, sin reducirnos irreflexivamente a productos de consumo y denigrándonos en el ejercicio profesional. Contenidos de este tipo no contribuyen con la prevención de la violencia y sí, en cambio, con el aprendizaje de estereotipos de género que reproducirán la misma, incluida la falta de oportunidades para las mujeres en el futuro.

* Socióloga, escritora y feminista.

[email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columna del lector

Falsos positivos y legitimidad política

“Calibán”: la imaginación colonizada

Mujer policía: entre estereotipos y realidades

La ecología desde una perspectiva económica