Por: Juan Villoro

Fichaje prenatal

El Kun Agüero es una persona tan precoz que parece haber nacido a temprana edad. A los 19 años es un crack que conserva el pelo del chico de barrio que se lleva mal con los peines.

La gente como él no sucede a menudo, y no me refiero tan sólo a sus cualidades con el empeine, sino al carácter de pistolero trascendente que lo lleva a resolver partidos por su cuenta. Para el Kun, la idea de juego de conjunto es la siguiente: debe despertar cuando los demás duermen la siesta.

Pues bien, el adelantado que no conoce la espera está a punto de reproducirse. En noviembre será padre. Esta noticia, que por lo general desemboca en osos de peluche y reportajes en las revistas del corazón, nunca ajenas a los ídolos, adquiere una gravedad especial porque el niño no sólo será hijo del ariete colchonero, sino nieto de otro virtuoso de baja estatura, Diego Armando Maradona.

A veces la biología pierde opciones. La hija de Toscanini contrajo matrimonio con Horowitz y la hija de Joyce se enamoró de Beckett. Sin embargo, aunque el ADN estaba ahí para potenciar la música y la literatura, no hubo bebés geniales que reportar.

El hijo del Kun llegará a un mundo donde el fútbol se dedica a anticipar portentos. Hace veinte años hubiera sido ridículo que un adolescente al que no dejaban ver una película de Bigas Luna fuera fichado por un club de prestigio. Hoy en día los buscadores de talento van menos a las canteras que a los parvularios. Lionel Messi representa con éxito al muchacho fichado para el porvenir.

¿Hasta dónde debe llegar esta tendencia? ¿No sería bueno garantizar la infancia de los héroes para que luego se dedicaran a la segunda infancia de meter goles?

Es posible que un magnate (no necesariamente ruso) ya planee el primer fichaje prenatal de la historia y tenga en la mira al bebé Agüero Maradona, prestigiado por su excepcional pretemporada genética. En su precocidad, también ha traído una reflexión moral: ¿cuál es el límite para comprar el futuro de una persona?

¡Que el hijo del Kun tenga días de suerte y de juguetes! Si llega a las canchas a las que parece predestinarlo su linaje, que sea sin privarse de esenciales chocolates, y sin que Cronos, ese dios ansioso, adelante su reloj.

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