Por: Pedro Viveros

Fico muestra resultados, Peñalosa saca disculpas

Cuando se acerca la fecha de las elecciones locales cada alcalde y cada gobernador inician una carrera frenética por mostrar los hechos o realizaciones de los cuatro años de su gestión. Hace unos días, en una revista de circulación nacional, observé los resultados de la administración de Medellín. Y al pasar la página de ese mismo medio de comunicación, leí también el testimonio del alcalde de Bogotá tratando de contextualizar su legado. Dos mundos.

La cultura paisa está muy arraigada a su tierra. Esa cantidad de montañas (ellos mismos se denominan montañeros) hacen de la capital de Antioquia un espacio para protegerse y conservar sus costumbres. Pese a esa situación geográfica, los nacidos o quienes conviven en Medellín, decidieron que su destino lo afrontaban entre todos. La enorme cantidad de adversidades los ha hecho resilientes. De cada problema sacan una lección e inician una nueva etapa con mayor fortaleza. De esta idiosincrasia no se escapa La Alpujarra, sede de la Alcaldía de la ciudad.

La revolución tecnológica, social y económica de Medellín se evidencia cada cuatro años. La forma podríamos asemejarla a una especie de eslabones que permiten una continua y compartida colaboración franca y directa de lo político y económico. Es curioso, lo que leí en la revista es el mismo comentario de un paisa de cualquier segmento o condición. Repiten como “loros” el mismo mensaje. No es solo un discurso de “Fico” (todos le dicen así a Federico Gutiérrez, actual alcalde), es un cuento paisa. Incluso tengo un par de amigos bogotanos que viven en esa ciudad por cuestiones laborales y de salud, que me echan la misma historia: “Medellín está volando”.

No vivo en esa ciudad y no tengo planes de hacerlo, pero me di a la tarea de verificar a la distancia si lo que dicen lo hacen. Francamente es una realidad. Los planes prometidos por “Fico” se ven y se comprueban. Los índices la ubican como una ciudad que avanza. Por supuesto tiene los problemas de cualquier ciudad de esta la región sudamericana: hay violencia e inseguridad. Para eso también los paisas tienen su cuento: “Pero eso pasa en todas las ciudades del mundo”, repiten como loros. Hasta en eso se ponen de acuerdo.

El otro lado del aviso de rendición de cuentas del periodo de “Fico” era una nota periodística sobre Enrique Peñalosa y su resumen de gestión. Para el alcalde de Bogotá la culpa de la percepción de su mal calificada gestión, esta vez, es de los abogados y de la justicia. Para Peñalosa, los errores de su administración no corresponden a su gris desempeño, sino a las 69.000 demandas contra el distrito que impidieron que los ocho millones de bogotanos tengamos una positiva visión de su mandato.

Me di a la tarea de analizar y contrastar la imagen que los habitantes de la capital de país tienen de su alcalde. En todos los estratos y en todas las profesiones y niveles económicos donde pude realizar mi microestudio de percepción coinciden: “se pasaron cuatro años y no supimos qué hizo Peñalosa”.

Desde Jaime Castro hasta Lucho Garzón (sí, incluyo al primer alcalde de izquierda elegido popularmente en Bogotá), la ciudad tenía una cadena coherente evolutiva. La ruptura de ese momento hasta hoy permanece. Ojalá el nuevo (o la nueva) persona que elijamos deje de gritar hacia atrás y pueda, serenamente, redireccionar los eslabones perdidos en disculpas y culpas, que poco le importan al ciudadano bogotano que sufre por Transmilenio (355.000 colados al día) o los hurtos callejeros (con 48 % la inseguridad es el principal problema en Bogotá).

Bogotá no es Medellín. La capital es un país metido en 20 localidades. No hay una cohesión en materia política o cultural. Ese mosaico sabe lo que no quiere: no más justificaciones. ¿Quién será ese nuevo eslabón?

@pedroviverost

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Fico muestra resultados, Peñalosa saca disculpas

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