Por: Uriel Ortiz Soto

Fiesta brava: ¿Folclor o Salvajismo?

Por más que se quiera disfrazar la fiesta brava con actos folclóricos o culturales, es muy difícil que las diferentes instituciones defensoras de animales dispersas por todo el mundo,- quienes son los adalides de tan noble causa-, asimilen tal teoría, puesto que siempre la han catalogado como "salvajismo".

Hay que reconocer que son instituciones nacionales e internacionales con Personería Jurídica, que desde hace varias décadas vienen realizando un trabajo académico, silencioso, de motivación y concientización, creando conciencia ciudadana sobre el maltrato que sufren los animales sometidos al goce y al disfrute de los asistentes a un espectáculo, que desde antes de su muerte, han sido sometidos a los más denigrantes ultrajes de indefensión, maltrato, oprobio y degradación. Gracias a su tesonera labor han logrado ante los Estrados Judiciales, de varios países del mundo otrora adictos a estas festividades, que tal práctica sea prohibida. España, que ha sido uno de los baluartes e impulsores en el mundo de la fiesta brava, acaba de recibir su revés; hace menos de quince días el máximo Tribunal Administrativo, decidió prohibirlas a partir del año 2012. No olvidemos que la fiesta brava, incluidas las corralejas y las riñas de gallos, fueron importadas desde la madre Patria, y los Colombianos como buenos  sumisos y copietas las implementamos por diferentes regiones, sin medir las consecuencias futuras de rechazo y supresión, que si no ahora, más adelante la van a tener en los estrados judiciales, o muy posiblemente mediante los mecanismos de participación ciudadana.
Sobre el caso de prohibir estas actividades en Colombia, y cuando el Honorable Concejo de Estado, está a punto de pronunciarse por demanda contra su uso permitido, interpuesta por una de las organizaciones Defensoras de Animales, vale la pena entrar en consideraciones para entender cuando es lícita o ilícita; conveniente o  inconveniente, partiendo desde el punto de vista de la buena fe;  la moral y las buenas costumbres:

1º- Es salvajemente lícita: esto quiere decir que no obstante todos los rechazos que  está generando desde tiempo atrás, es una actividad actualmente permitida por la Ley, que ha generado una serie de empresas dedicadas a su explotación, especialmente en el caso del ganado de lidia, de donde se derivan miles de empleos directos e indirectos.
2º Lo ilicitud, en el caso de las fiestas bravas genera más violencia: nuestro País está saturado de hechos violentos, el respeto por la vida se ha devaluado tanto, que a la vuelta de la esquina la perdemos en un abrir y cerrar de ojos. Por esta razón, reconocidos, educadores, sociólogos, sicólogos y analistas, conceptúan que la práctica de la fiesta brava es  escenario apropiado para generar todo tipo de hechos violentos.
3º- Los principios y valores se colocan en entredicho: no olvidemos que nuestros jóvenes; niños y adolescentes, ponen en práctica lo que ven en sus mayores, si queremos reconquistar el principio de autoridad, como padres y educadores, la fiesta brava debe suprimirse.
4º- Nuestros niños y jóvenes, están viviendo una etapa violenta: producto de lo que ven y el mal ejemplo que reciben en estos espectáculos. Aunque nos resistamos a creerlo, el mayor índice de suicidios, violencia y drogadicción en la población escolar, es la consecuencia de haber presenciado actos de violencia, esto lo estamos comprobando todos los días, cuando nuestras autoridades se ven a prietas para reprimir y someter las barras bravas que se forman a la salida de los estadios; dentro y fuera de los establecimientos educativos.
5º- Concepto de analistas y sociólogos sobre el tema: Sobre la fiesta brava en todas sus modalidades, incluidas las corralejas y riñas de gallos, se han recibido conceptos de distinguidos profesionales; todos coinciden en que dicha actividad produce actos de violencia, al inmediato,  corto, mediano y largo plazo.
Se ha llegado a la conclusión, que si bien la fiesta brava tiene tradiciones con connotaciones culturales y folclóricas, el solo hecho de ser sangrienta y violenta, produciendo la muerte en los ruedos, genera alteraciones emocionales de personalidad, de orden deliberante y de convivencia pacífica, primero entre las personas y luego en las comunidades.
No se puede continuar tolerando toda una maraña de contradicciones y abusos por el hecho de que se diga que es tradición, folclor y cultura. Hay que ser claros y contundentes: La fiesta brava en nuestro medio puede ser la causante de muchos actos de violencia, que con sus prácticas se forman y permanecen ocultas en la personalidad del individuo, en un momento oportuno empiezan a tomar fuerza, tomando como ejemplo el desprecio que se tiene por la vida de un animal.

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