Filantropía perforada

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Pese a la vanidad colectiva que con frecuencia nos embarga, hay que decir que la Colombia rica o poderosa no está interesada en la cultura, la educación o las artes. Aquí son pocos los que aportan a ellas y lo que aportan suele ser poco. No abundan los filántropos colombianos, economía naranja o no economía naranja.

Por ejemplo, las modestas ventajas tributarias que se solían dar a las empresas que financiaban la filantropía han quedado casi borradas con las últimas reformas tributarias. Hoy una empresa obtiene un descuento del 25 % de lo que done hasta cierto monto, aplicable en la declaración de renta del año siguiente. Esto significa que el 75 % corre por su cuenta, o sea, casi todo. Queda viva, pues, la exención tributaria en cabeza de la propia Entidad Sin Ánimo de Lucro (esal), para calificar a la cual las exigencias se han vuelto en extremo estrictas.

 

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