Por: Umberto Eco

Filosofía, no 'viaje a las estrellas'

EL 6 DE ABRIL EL DIARIO ITALIANO La Repubblica publicó un artículo acerca del libro de Stephen Hawking y Leonard Mlodinow The grand design.

El  artículo  toma un pasaje del libro que afirma “La filosofía está muerta. La filosofía no se ha mantenido a la par con los avances modernos en la ciencia, y en particular la física. Los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha del descubrimiento en nuestra búsqueda de conocimiento”. La muerte de la filosofía ha sido anunciada muchas veces antes y no fue causa de alarma. No obstante, viniendo de un genio como Hawking, parecía ser una afirmación muy tonta. Para asegurarme de que La Repubblica no lo había citado equivocadamente, salí, compré el libro, y al leerlo confirmé mis sospechas.

En los créditos del libro se indica que fue escrito por dos autores. Pero en el caso de Hawking el “por” es un término dolorosamente metafórico, pues es sabido que sus miembros no responden a las órdenes de su cerebro excepcional. Por tanto, el libro es básicamente una obra de Mlodinow, a quien la cubierta describe como un excelente autor que escribe versiones populares de temas científicos, creador de varios episodios de Star Trek (Viaje a las estrellas). Quizá no fue prudente confiar el destino de la filosofía a personajes en una serie de ciencia ficción.

The grand design se inicia con la declaración perentoria de que la filosofía nada tiene ya que enseñarnos y que sólo la física puede explicar: (1) cómo comprender el mundo que nos rodea; (2) la naturaleza de la realidad; (3) si el Universo necesita tener un creador; (4) por qué hay algo en lugar de nada; (5) por qué existimos; y (6) por qué existe este juego específico de leyes, y no uno diferente. Estas son preguntas típicas en la filosofía, pero el libro muestra cómo, en cierta forma, la física puede responder las últimas cuatro, que parecen ser las más filosóficas de todas.

El único obstáculo es que, antes de que uno pueda intentar contestarlas, es necesario tener la respuesta para las dos primeras. En otras palabras, ¿qué significa decir que algo es real y que conocemos el mundo exactamente como es? Quizá usted recuerde preguntas como éstas de la escuela preparatoria o de un curso universitario de filosofía: ¿Sabemos por qué la mente se adapta a la cosa? ¿Hay algo fuera de nosotros o, como dice Hilary Putnam, de la cátedra de Filosofía de Harvard, somos cerebros en un recipiente?

Y bien, las respuestas fundamentales que ofrece este libro son típicamente filosóficas, y si no existieran, incluso un físico no sabría decir qué sabe, o por qué. De hecho, Hawking y Mlodinow hablan de realismo modelo-dependiente; en otras palabras, asumen que no hay un concepto de realidad independiente de descripciones o teorías. De forma que teorías diferentes pueden describir el mismo fenómeno en una forma satisfactoria mediante estructuras conceptuales diversas; en consecuencia, todo lo que podemos percibir, saber y decir acerca de la realidad depende de la interacción entre nuestros modelos y el “algo” que existe fuera de nosotros, que es conocido  gracias a nuestros órganos de percepción y a nuestro cerebro.

Lectores más suspicaces quizá hayan detectado el fantasma de Kant en el argumento. Los autores están proponiendo lo que es conocido por algunos filósofos como “holismo” y por otros como “realismo interno”. No es asunto de descubrimientos físicos, sino de supuestos filosóficos, que sostienen y legitiman la investigación de los físicos. Y si los físicos son buenos en su trabajo, no pueden evitar plantear el problema de los cimientos filosóficos de sus métodos. Esto es algo que ya sabíamos, tal como estábamos familiarizados con la revelación del libro (obra de Mlodinow y la tripulación de la nave estelar “Enterprise”) de que en la Antigüedad la gente atribuía instintivamente los desastres naturales a un Olimpo poblado por divinidades maliciosas. Cielo santo, por Júpiter.

*Novelista y semiólogo italiano.

 

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