Por: Carolina Botero Cabrera

Las filtraciones de Edward Snowden

El antiguo contratista de la NSA -agencia encargada especialmente de actividades de inteligencia exterior en EE.UU.- nos confirma que los gobiernos llevan años espiando la red.

El escándalo tiene su centro en PRISM, un software de la NSA que aparentemente puede recabar información en tiempo real de nuestros correos, redes sociales, decisiones de navegación, mensajes, videos, etcétera. Es decir nuestros datos, los que confiamos a intermediarios en la nube (Microsoft, Google, Yahoo, Facebook, etcétera), son canalizados por PRISM para NSA que-por motivos de seguridad nacional y en secreto- puede reconstruirnos y penetrar nuestros más íntimos secretos. Se justifican “porque esto no es para americanos, sólo para extranjeros” (nosotros!).

Vayamos más allá de la discusión sobre lo que nosotros hacemos público (fotos en redes sociales por ejemplo), estamos hablando de algo más intangible y que solemos descuidar, nuestros datos y el poder que damos a otros que pueden accederlos y manipularlos. 

Luchar contra el terrorismo y darnos seguridad son intereses legítimos pero, no son exclusivos y deben buscar equilibrios con derechos fundamentales que como humanos y ciudadanos hemos conquistado para la garantía de nuestras libertades civiles. Así sucede con la tensión privacidad/seguridad nacional que obliga al respeto por el debido proceso. 

El hecho de que gobiernos y empresas tengan la capacidad técnica para hacer lo que Snowden confirmó no implica que nos resignemos a perder nuestros derechos. El marco jurídico internacional y local debe servir de herramienta para evitarlo, denunciarlo y reencausarlo. 

En Colombia, constitución y leyes -como la reciente Ley de Protección de Datos Personales- dan garantías pero, debemos vigilar su reglamentación y aplicación a futuro para prevenir que exista un Ministerio de la Verdad como el que ya anticipó Orwell. Hagámosle seguimiento al Decreto 1704/12 de espionaje, para que no sea el PRISM a la colombiana, y observemos cómo se regula la Ley de Protección de Datos, especialmente apoyemos que se mantenga dentro del modelo garantista de la Unión Europea por encima del americano.

Finalmente, hagamos eco de la última columna de Samper Pizano, “en defensa de los soplones”, para que los Snowden del mundo sean “atalayas” y no soplones.

429204

2013-06-20T23:10:43-05:00

column

2013-11-06T19:16:00-05:00

ee-admin

none

Las filtraciones de Edward Snowden

34

2420

2454

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Carolina Botero Cabrera

Transiciones digitales en gobiernos locales