Por: Alvaro Forero Tascón

¿Fin del arma secreta de la “mermelada”?

Si se confirma que Cambio Radical y el Partido de la U entran al gabinete, el gobierno Duque tendrá una mayoría en el Congreso que le daría un refuerzo político que necesita desesperadamente. La coalición para ganar ahora será para gobernar (pero sin los liberales).

Muchos no han entendido por qué el presidente se ha empeñado en el experimento peligroso de gobernar sin gobernabilidad. Sin gobernabilidad en el Congreso, en las elecciones locales, en las encuestas, en la calle, hasta en su propio partido. Porque aunque en el sistema presidencialista los gobiernos no necesitan validar su mandato antes del fin del periodo y las instituciones dan soporte, es la política la que da gobernabilidad. Por más estabilidad que ofrezcan las instituciones, sin gobernabilidad se produce el debilitamiento progresivo de todo el sistema político. Y como sostiene Minouche Shafik, directora de London School of Economics, la tensión política y el descontento social que no se solucionan, son aprovechadas por el populismo.

Los gobiernos consiguen gobernabilidad con apoyo popular y/o con apoyo partidista. Cada vez es más difícil lograr altos niveles de ambos, pero hasta los populistas buscan traducir su apoyo popular en apoyo partidista en el congreso. La presidencia de Donald Trump sería otra si no hubiera perdido la mayoría en la Cámara de Representantes desde donde lo acusan para sacarlo del cargo. Boris Johnson no estaría camino de cumplir con el brexit si, a diferencia de su antecesora que tuvo que renunciar, no logra consolidar una verdadera mayoría en el parlamento.

El extraño experimento de Duque, de confundir participación política con corrupción, tiene dos explicaciones. Que creyó que podía generar gobernabilidad con apoyo popular, en la tesis de que su triunfo no se debió a una coyuntura pasajera basada en el miedo a Petro, sino a un mandato uribista y a la conexión popular del presidente. Y porque renunciar a la figura de la no mermelada puede ser muy costoso para el presidente si muchos colombianos lo interpretan como el abandono de su bandera más popular y del ADN del Centro Democrático.

La figura de la mermelada es el arma secreta del uribismo. Fue su herramienta más poderosa para hacer oposición al gobierno Santos, la que le dio alcance populista a la oposición al proceso de paz. Porque le aportó la estratagema del populismo: dividir a la sociedad entre el pueblo bueno, al que decía representar, y la clase política “corrupta” que apoyaba a Santos. Con la acusación de la mermelada el uribismo logró el milagro de restarle legitimidad política e institucional a un acuerdo de paz porque caricaturizó el apoyo genuino de los partidos a la paz como un quid pro quo: entrega a las Farc a cambio de corrupción. La palabra sirvió para restarle legitimidad y vestir de corrupción a los medios de comunicación y a personas que apoyaban el proceso de paz.

No solo sirvió para retornar al poder. También para no compartirlo una vez en el gobierno. Se presentó como no mermelada negarle la participación política a los partidos que lo apoyaron a ganar las elecciones. Le impidió a los partidos exigir lo que exigen en todas partes, participación en el gabinete, y así el uribismo pudo quedarse con casi todos los cargos del gobierno.

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2020-01-13T00:00:27-05:00

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2020-01-13T00:30:02-05:00

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