Por: Marcos Peckel

Final del 'show'

Nueva York. Concluyó en esta ciudad la sesión presidencial de la versión 67 de la Asamblea General de la ONU, el espectáculo anual donde los “líderes del mundo” pronuncian elocuentes discursos, cada uno dirigido a una audiencia diferente, normalmente en casa.

Algunos temas dominaron la agenda de la Asamblea: el programa nuclear iraní, cada vez más cerca de su objetivo bélico, que por años ha tenido sitial de honor en este foro; la catastrófica situación en Siria; las protestas islámicas por el video; la desintegración del Sahel, y el perpetuo conflicto palestino-israelí. Los presidentes latinoamericanos presentaron una radiografía de sus países, atravesados todos por el hilo conductor de la lucha contra el crimen organizado y la pobreza.

En esta ocasión sobresalió la presencia en el estrado de los nuevos líderes árabes surgidos de la Primavera; el ministro de Relaciones Exteriores sirio, cómplice del genocidio en su país; el emir de Qatar, que llamo abiertamente a una intervención militar árabe en Siria, y los líderes de China y Japón trenzados en enfrentamiento verbal por las islas del Pacífico. No ha sido diferente esta versión de la Asamblea de sus predecesoras, plenas en verborrea y magras en resultados, lo que ha generado llamados a “revitalizar” la institución. En la Asamblea el voto de Estados Unidos vale lo mismo que el de Vanuatu.

La Asamblea adopta resoluciones, por mayoría simple, que no son de obligatorio cumplimiento y que van desde “promover el imperio de la ley”, adoptada en esta edición, letra muerta en muchos países, hasta las anuales condenas a Israel adoptadas por mayoría automática. Para su crédito, la Asamblea ya había condenado al régimen sirio y al Consejo de Seguridad por su inacción, pero sin efecto alguno.

La reforma de la Asamblea General pasa por la reforma completa de Naciones Unidas, comenzando por el Consejo de Seguridad, reliquia del orden mundial de la posguerra pero que seguramente no será reformado en el futuro cercano por lo complejo del tema y los intereses de los cinco miembros permanentes en preservar su poder. Durante los días de deliberación, los trancones en esta ciudad fueron monumentales y en Siria la gente seguía muriendo.

 

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